UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 8 de marzo de 2017

LAICIDAD. Pensaba que significaba otra cosa.

Estaba viendo un informativo en la televisión,  cuando al tratar sobre la conveniencia o no de celebrar un acto religioso, una misa para ser más exactos, un representante del partido en el gobierno manifestaba que no hay que confundir laicidad con tener una confesión religiosa, para apoyar la celebración de dicho acto religioso desde una Administración Pública.
Así que he acudido al diccionario de la RAE para intentar entender la afirmación anterior.

Laicidad
1. f. Condición de laico.

2. f. Principio que establece la separación entre la sociedad civil y la sociedad re-ligiosa.

Laico, ca
Del lat. tardío laĭcus, y este del gr. λαϊκός laïkós; propiamente 'del pueblo'.
1. adj. Que no tiene órdenes clericales. U. t. c. s.
2. adj. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Estado laico.Enseñanza laica.

Sigo sin poder comprender las manifestaciones del político, pero dese luego si ese es el principio que nos rige, ahora entiendo muchas cosas sobre la implantación de la religión dentro de las escuelas. Por fin comprendo cómo desde un estado, que en su Constitución se declara laico, se ampara la educación religiosa dentro de los centros educativos que tienen su titularidad. Ahora entiendo, como desde ciertos estamentos, se amparan celebraciones religiosas, que yo pensaba que no se extraían de los actos públicos por costumbrismo, o por no haberse atrevido en su momento a romper los estereotipos impuestos en la mente colectiva desde el régimen anterior. 
Pues no, lo que pasa es que se puede ser de una forma y de la contraria a la vez, y si eso me da réditos políticos,  y/o electorales, pues tan ricamente, que las contradicciones parece que no pasan factura. La cuestión es tener un argumentario, que me permita exponer lo que el auditorio que tengo en frente quiera escuchar, y no tener que crear debates ideológicos entre los votantes.
Por eso en la escuela que es aconfesional, como el Estado, la religión es un área más, con la misma importancia que las otras, y aportando valor a la calificación competencial de los alumnos/as de forma simétrica al resto. Además como hay que ser políticamente correctos, damos la misma consideración a otras religiones diferentes al la mayoritaria, y así podemos encontrarnos con tres o cuatro confesiones dentro de un mismo colegio, que hay que compaginar, con diferente horario docente, que para más incongruencia no ha sido elegido por la Administración, sino por una confesión determinada. Coordinar  así los horarios es imposible, pero no pasa nada si algunos alumnos se derivan de la clase normalizada a la de la religión correspondiente en unos determinados periodos, a pesar de no poder acudir a la clase programada, pero claro, es que no hay que confundir laicidad con tener una confesión religiosa.
Curiosamente, todos los alumnos/as ACNEAEs de mi tutoría, que pertenecen minorías étnicas, acuden a confesiones religiosas que no son la católica. Paralelamente, todos los centros concertados que existen en la zona donde está el colegio, tienen una titularidad de esta confesión, por lo que su ideario aleja a esta población. Es un detalle que puede ser casual, pero que separa de estos centros a población que a priori es considerada problemática para las familias normalizadas.
Entiendo que es un asunto muy personal lo de la confesión religiosa, considero que todo el mundo puede elegir y adecuar su moral a la que le parezca más adecuada, de la misma forma, entiendo también, que se elija para los hijos/as las mismas creencias, al menos mientras sean menores de edad. Pero ¿por qué hay que darle un carácter oficial? ¿Por qué se tiene que sostener determinadas creencias con fondos públicos? Puede haber colegios confesionales, pueden concertarse desde la Administración si es necesario para extender el sistema educativo a toda la población, pero puede hacerse desde la laicidad, o sea separando Iglesias y Estado. Se puede dar clase sin que ninguna creencia religiosa sea un área. Se puede ampliar el horario con una extraescolar, que además no tiene si no se quiere que ser gratuita, al igual que se hace con deportes o con otro tipo de actividades. Esto no supondría un freno para el acercamiento de ningún sector de la población a un determinado centro, fuese cual fuese su orientación religiosa, puesto que los valores ciudadanos que son transversales, se deben de respetar por pura lógica y el aprendizaje religioso tendría un carácter opcional.
Los centros públicos no se verían forzados a retorcer sus horarios para poder adecuarlos a los de tres o cuatro de los docentes de los diferentes cultos. Se podría dedicar este tiempo a reafirmar valores que construyan buenos ciudadanos, o sea que sean empáticos, responsables, solidarios, respetuosos, la lista de valores es muy larga y creo que  no es necesario exponerla en su totalidad. En fin, sería como mucho más fácil. Pero claro a lo mejor es que no entiendo el concepto de laicidad, a lo mejor es que no es que aunque el Estado debe ser aconfesional y respetar la creencias de sus ciudadanos cuando las practican a título personal.

Lo cierto es que no hay nada más ridículo que querer argumentar una incongruencia, y además de hacerlo de una forma burda, pensar que los ciudadanos no tenemos capacidad crítica para analizar lo expuesto ¿A lo mejor iba en este sentido la eliminación de Educación para la Ciudadanía? Claro, es que se dogmatizaba, se me olvidaba que los docentes queremos fabricar una sociedad del mal y aprovechábamos este área para inculcar en los niños/as los mecanismos de un futuro estado maléfico.  Ya sé que queda ridículo, parece el argumento de un comic de Batman, pero lo es tanto como la afirmación sobre la laicidad. Bueno, estaremos tranquilos sabiendo que los conceptos fundamentales están más que claros entre los que rigen nuestro destino político. Creo que debemos avanzar mucho como sociedad para evitar tener que retorcer la realidad y acomodarla a las costumbres morales marcadas desde antiguo. El camino va a ser largo y nos movemos lentamente, solo pido que me dejen avanzar aunque sea en una vieja bicicleta, que no intenten convencerme de que vamos en Ave, cuando en realidad estamos retrocediendo, o parados sin caminar.


IMAGEN ALBA LAMUELA