UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Los premios llevan a un colegio a dejar de ser un gueto?

Publica el Heraldo de Aragón una noticia sobre educación, donde alaba la labor del CEIP Ramiro Solans, que ha recibido, merecidamente,  el Premio Nacional a la mejora del éxito educativo 2016, concedido por el Ministerio de Educación. La noticia debe servirnos a todos los docentes de espaldarazo, sobre todo a los que trabajamos con alumnos ACNEAEs de minorías étnicas. Es reconfortante ver como el esfuerzo de estos niños/as, que muchas veces lo tienen muy difícil, se valora y se premia. Sin embargo, el titular del periódico reza "El colegio que dejó de ser gueto y acumula premios". Creo que confunde las cosas, las mezcla y nos lleva a una conclusión errónea.
La definición de Gueto según la RAE es:


Del it. ghetto.
1. m. Judería marginada dentro de una ciudad.
2. m. Barrio o suburbio en que viven personas marginadas por el resto de la sociedad.
3. m. Situación o condición marginal en que vive un pueblouna clase social o un grupo de personas.

Si observamos la fotografía que acompaña el artículo, observaremos que los niños/as que aparecen, pertenecen, al menos aparentemente, a minorías étnicas, o provienen de familias inmigrantes. Por lo tanto, el colegio no  ha perdido el estigma de acogedor de niños en situación social desfavorecida que ha tenido el colegio en los últimos años. Sin embargo, esta coyuntura no les ha privado de trabajar con ilusión y grandes resultados. Lo que indica que una cosa no tiene que estar ligada a la otra.  Las dificultades que conlleva este trabajo son enormes,  me parece obvio y no es algo que haya que explicar. Soy maestro en un colegio similar, donde acogemos a una gran cantidad de familias en esta situación.  A diferencia del Ramiro Solans, la situación demográfica del barrio, y ser hasta hace unos años, el único colegio que brindaba bilingüismo en la zona, atraía, aunque fuese de manera forzada, a la población que podríamos denominar "normalizada". Como en los últimos años la presión demográfica ha dejado de ejercer influencia por la caída de la natalidad en esta zona de la ciudad, nos vemos abocados a tener cada vez de una forma más marcada, una fotografía similar a la que aparece en el artículo del periódico.
También hemos ganado bastantes premios, como el de lectura en público en lengua extranjera, sobre colegios ya no concertados, sino privados, que basan su publicidad en un bilingüismo total, luego creo que nuestro buen hacer está demostrado a pesar de nuestros hándicaps . Sin embargo, esa situación no cambia en absoluto la tendencia de nuestra matrícula hacia una población escolar necesitada de "compensación" educativa.
Por todo esto, me parece irreal  señalar que una buena labor educativa acaba con la marginalización del centro por sí sola. No, no lo hace si no se toman medidas adicionales por parte de la Administración. A través de  un comentario en google plus, un compañero me indicaba ante esta reflexión, que no hay que esperar a que nadie haga nada, sino trabajar con ilusión, cada uno/a desde nuestro esfuerzo, para revertir dicha situación. Estoy de acuerdo, hace años que me afano en ello, con seis años en la jefatura de estudios del colegio, donde nuestro lema ha sido, seamos los mejores en lo que hacemos, al menos que nadie nos pueda achacar que la matrícula es baja porque no realizamos nuestra labor con profesionalidad. Pero la realidad es otra, sin ayuda no hay nada que hacer.
Somos el colegio más pequeño del barrio y sin embargo, quintuplicamos en becas de comedor al siguiente en la lista, y si nos comparamos con los concertados de la zona, que nos duplican y triplican en matrícula, les multiplicamos por diez en dicho baremo de becas, es muy significativo.
No podemos conformarnos con trabajar bien, el hándicap no es para nosotros, es para los alumnos/as, pero no nos equivoquemos, no solo para los de nuestro centro o los  del Ramiro Solans, sino para todos/as que están perdiendo la oportunidad en ser más competentes en una situación social real y no en una impostada. 
Se puede ser un colegio de gran calidad educativa y ser un gueto a nivel social, y se puede no tener matriculado a ningún alumno en situación de desventaja social y no realizar una buena labor didáctica. Aunque me temo que lo primero que buscamos como padres es la protección de nuestros hijos ante futuros conflictos con niños/as problemáticos, por encima incluso de un colegio donde puedan potenciar sus competencias, y para buscar cobertura políticamente correcta a este pensamiento, argumentamos lo que sea necesario, puesto que reconocer este miedo, por otra parte comprensible, nos señala con el dedo del racismo. La Administración cobija esta situación, puesto que son muchos los votos que  se pueden perder.
Titulares como el del Heraldo llevan a engaño. Para dejar de ser un gueto, no hay que ofrecer una buena educación. La buena labor educativa hay que brindársela a todos los niños, si no se hace, independientemente de la matrícula  y su extracción social, no estamos hablando de buenos profesionales. Otra cosa, son las dificultades a sortear, y para ello deben de habilitarse soluciones con discriminación positiva. Pero no por ello se evita la concentración de alumnos de un determinado perfil en un colegio. Eso escapa a la labor educativa, eso pertenece a la Acción Social, y creo que si no se toma en serio, no podremos evitar que existan escuelas gueto.
Soluciones para mejorarlo, pocas, muy pocas, y depende más del plan general de urbanismo y de la ubicación de viviendas de alquiler social que de la labor docente.
No señor periodista, que los compañeros/as del colegio Ramiro Solans hagan una excelente labor, no soluciona el problema de esos niños/as ni de sus familias. Lo que hay que hacer es otro tipo de política, cuya ausencia queremos maquillar  con medidas cosméticas como el planteamiento de la noticia. 

Por otra parte, el AMPA delcolegio Pío XII de Huesca denunció esta situación el curso pasado, el TribulaSuperior de Justicia de Aragón le dio la razón. Educación dijo que estudiaría la manera de ejecutar la sentencia y redistribuir a este alumnado por todos los colegios de la zona, pero siempre está la misma barrera, que muchas veces me da la impresión que es una excusa perfecta para la inacción y no revelar a los poderes fácticos, la tan comentada e intocable libertad de elección de centro por parte de las familias. La solución, que parece que se va a aplicar, es que los trabajadores sociales del ayuntamiento de Huesca, van a hablar con las familias que tienen niños/as en edad de acceder al colegio por primera vez, para que soliciten colegios distintos, y desde ahí, propiciar una reorganización. Pero ¿quién lleva a su hijo a un colegio que no es el más cercano a su casa sin otra motivación? Por eso digo que la solución es muy difícil, que mientras las viviendas de alquiler social no se redistribuyan por toda la ciudad, en lugar de concentrarse en unos pocos lugares, no hay nada que hacer. Además, debemos de luchar contra la hipocresía social, que nos lleva a pensar que está muy bien la acción social, pero siempre lejos de mi casa y más aún de mis hijos. Debemos buscar la solución, pero es a muy largo plazo. Hasta entonces, debemos ir colocando parches, como una mejor dotación a los centros que acojan mayor cantidad de alumnado de este tipo. Aprender a no atemorizarnos porque el compañero de mi hijo/a sea de etnia gitana o inmigrante, y una vez superados estos estigmas sociales, empezaremos a encontrar la solución. Titulares como el del Heraldo relacionando éxito con pertenencia a minorías étnicas no ayudan.
Si fuésemos valientes, ¿podríamos reubicar el número de becas de comedor entre todos los colegios de una zona, con un número máximo de becas por colegio? ¿Podríamos obligar a los centros concertados a tener que matricular un número mínimo de alumnos/as con becas de comedor, para mantener el concierto? A lo mejor, así sí que sería más fácil convencer a las familias para que desplazasen a sus hijos del colegio más cercano y evitaríamos la masificación de estas becas en un solo centro. Posiblemente esta medida sea difícil de aplicar normativamente, pero las normas pueden cambiarse y no esperaríamos a que la situación se arreglase por sí sola. Aunque, ¿queremos solucionar este problema, o con unos premios otorgados  nos quedamos tranquilos?.