UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 23 de noviembre de 2016

LOS DOCENTES DEBEN SER ANTE TODO PROFESIONALES.

Me encanta ver trabajar a los buenos profesionales sea el trabajo que sea. Cuando ves a alguien que domina el oficio, que es capaz de adelantarse a los imprevistos, disfrutas de verle hacer. Me viene a la mente la frase de Manuel Manquiña en Airbag, "PROFESIONAL, MUY  PROFESIONAL". Me gusta, especialmente, observar a los carniceros a los que compro la carne. Ver como son capaces de coger una res y hacer el despiece aprovechándola al máximo. Pero sobre todo disfruto porque son capaces de hacerlo adaptandose a las necesidades que yo les planteo, que muchas veces no coinciden con las del resto de clientes.
Podría acudir a un supermercado, dirigirme a las neveras de la sección cárnica y coger las bandejas que me pareciesen oportunas; pero en ningún momento esa carne sería adecuada al 100% a mi necesidad y sería yo, a la hora de cocinar, quien debería amoldarme para obtener un buen plato; no sería tan perfecto, puesto que el punto de partida no es el adecuado al no acudir a un buen profesional, o al menos al no tener contacto directo con él.
En educación nos pasa algo similar. Seríamos capaces de ofrecer a los niños una metodología que se adecuase a sus necesidades de manera personalizada; sin embargo, no nos lo planteamos siquiera. Acudimos a lo que nos marca la editorial de turno en sus libros de texto y en sus guías didácticas. Podemos lanzarnos a realizar alguna actividad que hayamos encontrado o que incluso, la hayamos diseñado nosotros, y creemos que es una labor de héroes. Sin embargo, lo único que hemos ofrecido es una bandeja con un peso diferente al estandarizado.
Somos profesionales, y además creo que buenos en la mayoría de los casos. La tecnología actual y la posibilidad de acceso a la información nos ofrecen una cantidad enorme de posibilidades que hacen del libro de texto un elemento prescindible. Hace unos años era un elemento igualador, como forma de acceso a los contenidos, aunque siempre debió de ser eso y solo eso, un acceso  a los contenidos y no una referencia metodológica, nos hicieron creer que solo éramos aprendices, que el "oficial" estaba lejos, dirigiendo nuestra labor desde una guía, y nosotros, tristemente, nos lo creímos.

Es la hora de demostrar que los docentes somos PROFESIONALES, que somos capaces de adaptarnos a las necesidades del grupo que tenemos la suerte de acompañar, y en la medida de lo posible, a cada uno de sus miembros. Que somos imaginativos para poder servir la pieza tal y como nos la piden, sin desaprovechar nada en el despiece. Eso lo podemos lograr con una evaluación continua y continuada de nuestro quehacer profesional, para poder mejorar y, lograr satisfacer las necesidades de nuestros "clientes" que son nuestros alumnos. Creo que la belleza de la profesión es la de saber adaptarse a la realidad en la que nos toca trabajar y utilizar la metodología que sea más eficaz, no solo en la que nos sintamos más cómodos, y sabiendo que el libro de texto es una posibilidad más, pero no la única que tenemos en nuestra mano. Me sentiría realizado profesionalmente si al verme trabajar en el aula alguien pudiese decir "PROFESIONAL, MUY PROFESIONAL" Es mucho más interesante tener este matiz que no el de "cool", innovador o renovador. A mí, como a todos, me gusta que me corten la carne a mi gusto.