UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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domingo, 2 de octubre de 2016

LOS DEBERES Y EL TRABAJO DE LA RESPONSABILIDAD

No es la primera vez que entro a comentar por aquí el tema de los deberes, pero no es lo mismo hacerlo mientras se imparte Educación para la Ciudadanía o se está a cargo de los apoyos de "compensación" educativa, que hacerlo con la responsabilidad de impartir las áreas de Lengua Española y Matemáticas en una tutoría con alumnos que van a acceder el próximo curso al IES.
Cuando en la adscripción de tutorías se me encargó la labor de impartir estas dos áreas, tuve claros dos conceptos, que iba a trabajarlas de forma globalizada a través de proyectos, y que no iba a apoyarme en los deberes y en el trabajo programado en casa para conseguir que los niños/as adquiriesen los estándares.
Si algo tiene de inconveniente el horario decimonónico al que sometemos a los alumnos/as y la carga posterior de actividades extraescolares, es  que reducimos su tiempo libre de manera muy agresiva. Es fundamental que a la edad que tienen los niños a los que acompaño en su proceso educativo, puedan realizar algún tipo de actividad deportiva o artística. Además de ayudar en su socialización. que es fundamental, les fortalecen en competencias que se dicen trabajar en la escuela, pero a las que en el fondo, los maestros no les damos excesiva importancia. Y repito, son tan importantes o más que la lingüística o la matemático científico-tecnológica. 
Por otro lado está teniendo cierta resonancia el anuncio de Ikea donde los padres aprovechan los momentos de la cena para poder transmitir unos contenidos que los niños deben adquirir. Me parece muy relevante sobre cómo debería ser la realidad del aprendizaje. Se debe basar en la vida cotidiana buscando inferencias entre lo que debemos hacer y lo que podemos aprender. Así se consigue el interés de los niños, sin él podemos conseguir adquisición de conocimientos, pero desde luego, no aprendizaje.
Los maestros/as imbuidos en la vorágine de tener que cumplir con la totalidad de los ejercicios y actividades de los libros de texto, olvidamos esto último, y con la excusa, que no deja de ser importante, de que las familias han realizado un importante esfuerzo económico para su adquisición, dan al texto el papel fundamental del proceso educativo. Y olvidan  al verdadero actor principal, el alumno/a.
Cuando somos capaces de salvar este obstáculo,  ponemos las cosas en su verdadero lugar, y entendemos que  nuestra labor no es obtener niños/as sobresalientes en las áreas de matemáticas y lengua sino competentes para afrontar su proceso vital en lo referente a estas áreas, vemos que es más importante trabajar aspectos como la responsabilidad o la curiosidad, que dedicarme obsesivamente  a la descomposición factorial. Por ello no debo marcar cual debe ser el horario ni las actividades a trabajar fuera del aula. Debo plantearles retos, debo exigirles que los hagan intentando conseguir la excelencia, pero deben hacerlo bajo su propia responsabilidad y por el interés que les supone superar esos estándares, no por acabar un texto ni porque se lo exija yo como docente.
Debo fomentar que se interesen por lo que estamos trabajando, pero ese interés se puede desarrollar a la hora de poner la mesa, irse a la cama o la hora de elegir una determinada película y no las que ponen por defecto en la programación de la tarde de los domingos.

Por esto no creo en los deberes tradicionales, lo que no quiere decir que no pretenda que los alumnos/as no trabajen fuera del aula, es más deberían estar haciéndolo constantemente, como también nosotros los adultos. Repito, debemos fomentar la curiosidad, el interés y la responsabilidad, y me temo que eso no se consigue rellenado un cuaderno con los ejercicios de una página del libro de texto por las tardes en casa. Un niño aprenderá mejor el concepto de presión atmosférica si se pregunta la razón por la que los globos ascienden en el cielo que si se lo debe aprender para realizar un ejercicio.


Imagen: Alba Lamuela