UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 19 de septiembre de 2016

Vuelta a la realidad

La vuelta a las aulas de este curso está resultando un regreso mucho más real que las de los últimos seis años. Lo cierto es que las preocupaciones son menores en número y la angustia que producían los cambios administrativos de última hora se ven como algo que pasa por la ventanilla del coche, pero que no se estampa contra tu parabrisas. Es bastante más relajado. La frase mágica de este bienestar es: "¿qué tengo que hacer?"  En primera persona para que me respondan y no producida en sentido contrario. 
Recomiendo a todos los maestros/as que ocupan cargo directivo desde hace tiempo que reflexionen sobre la posibilidad de dar paso a otras personas, a otros compañeros que vengan con ideas e ilusión renovadas, ya no solo por su propia salud, sino por la del centro en el que ejercen. El continuismo, aunque tratemos de evitarlo, da paso a la monotonía y es el peor castigo que puede recibir un colegio.
Por otro lado está la mejor cara de esta situación. La vuelta a las aulas en un tiempo más real, la posibilidad de poder llevar a cabo más proyectos de maestro. El contacto más directo con los niños desde una posición mucho más cercana para ellos que la que les separa de la jefatura de estudios y el peso de la convivencia del colegio.
Estoy con ilusión renovada, estoy muy muy contento, ha sido una gran decisión. No me arrepiento de la de la decisión que tomé en su momento de ejercer un cargo directivo, hice lo que tenía que hacer, pero después de quince cursos de equipo directivo, mi vocación no me permitía continuar. Creo que era la hora de que otras personas tomasen las riendas de lo que yo estaba haciendo, y además lo van a hacer muy bien.
Muchas veces los maestros/as que ejercen la labor directiva de los colegios, tienen miedo a  la vuelta a las aulas, tienen miedo a no responder adecuadamente a todo aquello que les pedían a los compañeros/as. ERROR, CRASO ERROR, es como si una gran bocanada de aire fresco entrase a tus pulmones de repente, a no ser de que en realidad no se quiera ser maestro/a, sino gestor administrativo, conozco algún caso. Si se da el segundo supuesto, no se es un buen maestro y no se es un buen gestor, y debería ser la Administración educativa quien les debería retirar en este caso.
No voy a extenderme mucho por aquí, puesto que entristecería una entrada que en realidad está llena de alegría.

Un saludo a todos en el regreso al blog, que se va a centrar, no tanto ya en temas de organización escolar, sino en posibilidades metodológicas.