UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 16 de junio de 2016

LA LABOR ADMINISTRATIVA DE UN MAESTRO/A ES IMPORTANTE Y DEBE SER VALORADA POR LOS DOCENTES.

Con el final de curso llega un momento temido por casi todos los maestros/as, el de rellenar toda la documentación administrativa, que no es poca en un centro educativo. La imagen que tiene la sociedad de la labor de los maestros/a, es la de unas personas que utilizan un libro de texto, con la guía del maestro para facilitar las cosas,  y que mandan unos deberes para casa, ponen unos exámenes y los corrigen con la plantilla que proporciona la editorial de turno. De ahí la creencia general de que cualquiera puede ser maestro, y el mito de las vacaciones se acrecienta y no se nos nombra salvo para hablar de las mismas.
La realidad es otra muy diferente, la labor del maestro ha de ser algo meditado, programado contemplando la individualización de todos y cada uno de los alumnos/as, y sobre todo evaluado para poder realizar los cambios necesarios para la mejora de todo este proceso,  ya hemos hablado muy extensamente en entradas anteriores. Pero también hay que dejar constancia de todo el desarrollo del trabajo para que pueda ser aplicado, continuado y mejorado por los docentes que en el futuro se encargaran de acompañar el camino educativo de los niños/as que hasta ahora están a tu lado. Por eso toda la documentación pedagógica debe estar bien elaborada, debe tener muy claro cual es el fin que se pretende a la hora de ser escrita  y no puede convertirse en un mero paripé que realizamos para cubrir el expediente si nos es requerida en algún momento por el servicio de inspección educativa.
Pero luego está la tramitación del expediente personal del alumno/a y la documentación oficial. Muchos padres y madres piensan que lo único que se debe rellenar es el boletín de notas que se les entrega al final de curso. Estamos hablando de documentación oficial, que va a tener importancia a lo largo de toda la vida académica del niño/a, no es una cuestión baladí. Se debe poner mucha atención para no cometer ningún error, y debe quedar reflejada hasta la mínima incidencia que pueda ser de valor en el futuro escolar del alumno/a. Hay multitud de informes y anexos a rellenar, es cierto que en los últimos años las aplicaciones informáticas de gestión que han puesto  a disposición de los docentes las diferentes administraciones educativas facilitan la tarea si eres un usuario medianamente avezado en el tema, pero no siempre están actualizadas con tiempo para registrar los valores requeridos por dicha Administración, un debe que no ayuda precisamente en la motivación para este trabajo.
Es cierto también que algunos maestros/as no ven esta parte de su labor como algo propio de su profesión y están muy equivocados, es muy importante realizar registros de la evolución académica de los alumnos/as de forma precisa y coherente y es necesario hacerlo bien, puesto que en algunos casos las futuras medidas de refuerzo y apoyo que puedan recibir, vienen marcadas y mediatizadas por lo que se haya valorado en la documentación personal.  Además no hacen ningún favor a la consideración que tiene la sociedad del cuerpo de maestros el no darle importancia, considerándolo una labor añadida e impropia de los docentes. Así, los comentarios del tipo "con lo que tengo que corregir, tener que dedicarme a los papeles..." no nos ayudan a elevar nuestro reconocimiento social.
Todos debemos poner de nuestra parte, los docentes valorando y realizando con profesionalidad estas tareas que son propias de nuestra profesión, no podemos olvidalo, y la Administración facilitando la misma, sin duplicar la petición de los datos, optimizando la documentación y actualizando a tiempo las aplicaciones informáticas. A veces rellenamos documentos propios del XIX y estamos en el XXI, es una cuestión a revisar y valorar, pero aún así,  no nos exime de  realizar con diligencia la parte administrativa de nuestro trabajo, cuando lo hacemos no estamos fuera de lugar como si fuésemos pájaros sentados en la terraza de un bar, estamos siendo docentes en una labor de docentes.