UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 29 de febrero de 2016

PROBLEMAS DE CONVIVENCIA: LA IMPORTANCIA DE GENERAR UNA BUENA DOCUMENTACIÓN.

He hablado ya alguna que otra vez de nuestro programa de educación emocional,  gestionado desde el aula de convivencia, y de la importancia que le damos. Por eso un miembro del claustro está permanentemente en el aula, para atender las posibles incidencias que se van produciendo. Intentamos además centrar esta responsabilidad en el menor número de personas posible, aquí dependemos del cupo que se nos otorga cada año. De momento lo vamos consiguiendo, y desde hace algunos cursos, son dos maestras las que centran esta labor. Además a una de ellas, que asume la coordinación del programa la liberamos de la tutoría, para que pueda centrarse en coordinar las iniciativas que surgen en el colegio en torno a la convivencia y la mejora del clima educativo.
No desaprovechamos el horario lectivo de dichas docentes, como he comentado en el enlace anterior, desde hace algún tiempo instauramos los apoyos emocionales que realizan una labor preventiva que está siendo de gran utilidad.
Pero no siempre se puede evitar que surjan los conflictos. Cuando suceden tenemos un protocolo de actuación muy marcado, que puede resultar un poco rígido, pero que si no lo fuese perdería su utilidad. Cuando un alumno/a tiene una conducta disruptiva dentro del aula, el maestro que está en esos momentos con él, rellena una hoja de derivación explicando brevemente cual ha sido el comportamiento a corregir. Con dicha amonestación el alumno/a acude al aula de convivencia. Allí le recibe el docente responsable y reflexionan sobre lo ocurrido brevemente. Con esta ayuda el niño/a rellena la hoja por su parte posterior. Aquí, una vez calmado/a, explica lo ocurrido y se compromete a solucionarlo y a asumir las consecuencias que se pudiesen derivar. Como ha  perdido parte del tiempo  de clase, durante el recreo siguiente, deberá acudir al aula de convivencia con el material del área afectada y terminar lo que no pudo hacer en su momento. Para eso organizamos los turnos de recreo, y cada día un maestro/a tiene asignado el cuidado de dicho tiempo en el aula de convivencia. Aquí recoge a los alumno/as amonestados, previamente enviados por jefatura de estudios, y controla que terminen las actividades mencionadas.
Si la conducta disruptiva tuviese más gravedad, entonces el maestro no rellena una hoja de derivación a convivencia, sino que solicita a jefatura un "parte de  mal comportamiento". Acude igual al aula  pero las consecuencias son más graves.
Todas las semanas se rellena un cuadro de incidencias que arrastra lo ocurrido durante todo el curso, y se cuelga en el blog de maestros, que tiene carácter privado, para que todos los docentes puedan revisar el comportamiento de los alumnos/as. Cuando acudimos a una tutoría puede resultar una información muy interesante para poder evaluar el comportamiento de los niños/as delante de sus padres/madres. No tenemos que hablar de impresiones, sino que podemos sustentar las mismas en datos claros y seguros.
Por la misma razón todos los alumnos/as tienen en el fichero de convivencia guardadas todas sus incidencias de comportamiento, que están a disposición de todo el claustro para cuando necesiten revisarlo. Además, en las citaciones que se realizan desde dirección a las familias de los alumnos con más problemas de convivencia, el hecho de poder relatar todo lo que ha pasado, desde un documento con fecha y firma de los docentes, a hacerlo desde lo que las familias siempre entienden como una conjetura, da mucha fuerza y valor a las decisiones que deban tomarse.
Es cierto, que al principio, todo este protocolo se puede ver como una burocracia sin sentido. Después de las primeras visitas y comunicaciones a las familias sobre el comportamiento de sus hijos/as, empieza a tener un gran valor. Nosotros/as ahora mismo no podríamos funcionar sin él.