UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 22 de febrero de 2016

LA BANDA ANCHA EN LOS COLEGIOS O LA CASA DESDE EL TEJADO

Se está hablando mucho de innovación educativa, sobre todo ahora que se asocia a la nueva orden de organización de tiempos escolares. Desde hace tiempo la Administración ha ligado esta innovación a las nuevas tecnologías, y ha hecho apuestas en este sentido, sobre todo antes de la crisis, en tiempos de las vacas gordas.
De ahí vienen los tablets-pc, las pizarras digitales y la apuesta por dotar a los centros con material informático que acelerase la búsqueda de información y la utilización de recursos digitales en los colegios e institutos.
Sin embargo, como ha pasado la mayoría de las veces, este proceso se estrenó y se aceleró posteriormente, construyendo desde el tejado sin tener cimentación ninguna. No se realizó un análisis de la realidad de los centros donde se iban a "imponer" estas nuevas metodologías. Solo se tuvo en cuenta la experiencia de determinados centros pilotos, pero en esos colegios se contaba con la disponibilidad y predisposición total del claustro, situación muy alejada de la realidad general. Así, tenemos muchos equipos que se han hecho viejos e inútiles sin apenas utilización. Muchas pizarras digitales que estando al lado de la tradicional, solo han servido como pantalla de proyección en el mejor de los casos, y en el peor como acumuladores de polvo. Es como dotar de coches de fórmula uno a quienes toda su vida han conducido carros sin niguna actuación adicional, lo más que puedes conseguir es que le pongan unas correas para que los arrastren los caballos.
Podríamos valorar también la razón por la que se eligieron modelos de pizarras demasiado caros, con muchas funciones que nadie ha intentado explorar. En el mercado existían opciones mucho más baratas que hubiesen conseguido los mismos efectos, y sin embargo no se optó por ellas. Quiero pensar que la empresa que se llevó el concurso, realizó una oferta inigualable, no le veo otro sentido.
Imaginemos que podemos obviar este primer problema. Pensemos que todos los claustros, estaban y están técnicamente preparados para el uso cotidiano de estas herramientas. Pensemos además que la motivación por su uso viene dada por sí misma, y no es necesario incentivar a los maestros/as.
 En este mundo ideal, donde todo el mundo del magisterio fuese experto en su utilización, tampoco serían útiles. La conexión a las redes en los centros es nefasta. Baste con decir que yo en mi casa dispongo de una banda ancha de cien megas para uso familiar, estando todos conectados a la vez son diez equipos, incluyendo los teléfonos móviles, y aquí, en el colegio, nos cambiaron hace tres meses el router para instalarnos una banda ancha de OCHO MEGAS. En el mercado hay conexiones mucho mejores que la que nos acaban de instalar. No podemos utilizar ni medianamente los equipos con la conexión que tenemos. No se puede dar coches, volviendo al símil anterior, si no te dan dinero para gasolina. La inversión es ruinosa lo mires por donde lo mires. Tanto a nivel económico como a nivel pedagógico. Un desastre.
Era imprescindible el haber asegurado una buena conexión, que facilitase incluso el uso del teléfono móvil de los alumnos/as, como navegador para la búsqueda de información, al menos en los cursos superiores. A esto hay que añadir la desmotivación que supone para el claustro. Los maestros/as se cuestionan el uso de las tecnologías si no son útiles por la falta de conexión, y encuentran una excusa, muy válida por cierto, para no sumarse al carro.
Otra vez la casa por el tejado, y la consecuencia es que no solo no se innova hacia las nuevas tecnologías, sino que conseguimos el efecto contrario. Acumulamos una gran cantidad de equipos, que en su día supusieron una gran inversión por parte del erario público, que se han quedado anticuados sin apenas uso. Y todo esto podría haberse evitado con una mejor planificación previa. Si se hubiesen molestado en pedir opinión, pero pedirla de verdad, a los usuarios finales, o sea los colegios.
Es como tener un montón de dinero en la cuenta, disponer de  un cajero automático, pero dormir en la calle por no haber reparado en que necesitamos la clave para acceder.


Imagen:  http://enfocandoaalba.blogspot.com.es/