UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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viernes, 22 de enero de 2016

JORNADA CONTINUA 3. ¿Y SI PENSAMOS DE VERDAD EN LOS NIÑOS/AS?

Está revolucionado todo el mundo educativo en Aragón, con la Orden de organización de tiempos escolares. En entradas anteriores, he comentado las repercusiones organizativas y de agravios comparativos que pueden darse, pero la realidad va más allá.
Se están produciendo enfrentamientos entre diversos sectores de la comunidad educativa, y lo que puede ser peor, entre posturas diferentes dentro de un mismo sector.
Así podemos ver intereses diferentes entre maestros/as. Intereses distintos entre unos padres y otros, que se ven agravados si no coinciden los que sostienen los representantes del Consejo Escolar, con los que manifiestan grupos importantes dentro de su colegio. En fin una maraña de intereses personales que está tan enredada que no nos deja ver la realidad.
La realidad, a mi entender, es una sola. Se tiene que actuar buscando el bien de los niños/as y de las familias. Sé que para unos grupos dicho bien está en la jornada partida y para otros en la continua, así que tampoco debemos empecinarnos en las razones pedagógicas. Tanto una postura como la otra van a encontrar argumentos que justifiquen educativamente sus razones. Todo lo que se argumente en este sentido acabará siendo mera sofística.
¿Entonces en que podemos basarnos para tomar una postura u otra? Solo se me ocurre un punto de vista, que es el del aumento del tiempo de vida familiar.
A los maestros/as no se nos debería preguntar, ya sé que con esta afirmación voy a enfrentarme a algunos/as compañeros. Nosotros debemos adecuarnos a lo que decidan las familias del colegio. De la misma forma que es necesario para los niños/as tener un periodo vacacional cada dos o tres meses, y gracias a ello nos beneficiamos de un descanso, que por otro lado creo que por salud mental es necesario, si las familias necesitan un tipo de jornada, no la debemos discutir. Las reivindicaciones laborales, debemos ejercerlas en otros aspectos. Por esta misma razón, la sociedad debería de dejar de quejarse de las vacaciones docentes. Si lo primero son los niños/as, lo son siempre, cuando este argumento me beneficia y cuando me perjudica. Así que deberían decidir las familias.
Por otro lado, si los alumnos/as van a poder permanecer en el colegio el mismo tiempo, y lo que cambia es la distribución del mismo, las familias a las que beneficie la jornada partida, no se ven perjudicadas. Aquí es donde se esgrimen argumentos de rendimiento escolar. No me valen, puesto que los hay, y muy válidos, para la postura contraria.
Las familias que con la jornada única pueden beneficiarse de un mayor tiempo de vida familiar, no lo hacen  a costa del perjuicio de los que no puedan. Así que a mi parecer, si con el cambio de jornada, unos niños/as pueden ganar tiempo de estancia en su hogar, con sus padres, que es el mejor modelo educativo, no podemos, ni debemos cercenar esa posibilidad. La pena es que por cuestiones laborales algunas no puedan beneficiarse de esta posibilidad, pero más valdrá que gane parte de la sociedad, que quiere acogerse a un cambio, sin que haya perjudicados, a que por mantener un paradigma, no haya perjuicio, pero tampoco beneficio.
A mayor tiempo familiar, mayor mejora educativa. Repito que el núcleo desde donde se educa es la familia, el colegio es el lugar donde los niños aprenden. Por esta razón mantengo mi apoyo a la jornada continua, lo demás me parecen falacias interesadas.

Imagen: http://enfocandoaalba.blogspot.com.es/