UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 7 de enero de 2016

A VUELTAS CON LA LISTA DE INTERINOS/AS.

Acabo de leer en la prensa que se quiere volver a cambiar el acceso a la lista de interinidades para el cuerpo de maestros. Se plantea volver a dar más peso a la experiencia profesional que a la nota de la oposición, queriendo eliminar la lista preferente, aquella en la que los/as que habían aprobado la prueba, sin poder acceder a plaza, tenían prioridad.
La razón es dar más estabilidad al cuerpo de maestros/as, de forma que una vez que se ha accedido, aunque sea a través de una plaza de interino/a, tengas muchas posibilidades de permanecer en el mismo. Como todas las medidas tiene su lado positivo y su lado negativo. He comentado alguna vez que los compañeros/as interinos/as, que pasan por el colegio, suelen querer repetir. Nos gusta que sea así, primero porque nos da cierta seguridad de hacer las cosas bien, nadie repetiría una mala experiencia si está en su mano no hacerlo, y por la razón que da el Departamento de Educación, nos otorga estabilidad. No en vano este curso tenemos tres maestros/as interinos que ya estuvieron con nosotros el curso pasado y estamos muy contentos. Pero si hablamos de lo necesario que sería una evaluación del cuerpo de maestros/as, y renunciamos a tenerla en cuenta, con una parte de los docentes que no tienen trabas administrativas para poder realizarla, es que no apostamos por la misma. Dar estabilidad no puede confundirse con inmovilismo, puesto que aunque laboralmente beneficies a un grupo de docentes, perjudicas a los que todavía no han tenido la oportunidad de demostrar que pueden serlo. Si un maestro/a  saca un nueve o un diez en la prueba de oposición debe estar trabajando al curso siguiente, aunque no tenga ninguna experiencia.
Sé que estos comentarios los realizo desde la seguridad laboral que me otorga mi plaza estable en la función pública, pero como también he hablado de la necesidad de evaluarnos a nosotros/as los funcionarios de carrera, me siento con cierta legitimidad.
Tenía yo, hace muchos años, a una compañera que era interina desde hacía largo tiempo, se presentó a las oposiciones, coincidiendo en el tribunal con un amigo que además era el presidente del mismo. Después de hacer su exposición mi compañera, me llamó por teléfono, completamente asustado, para comentarme que le había costado no ponerle un cero, que era un verdadero desastre. Ella,  me expresó por otro lado, su magnífica impresión de la prueba realizada. Yo conocía de primera mano su trabajo, y tristemente estaba más de acuerdo con el presidente del tribunal. Pues bien, como la maestra en cuestión pudo entrar una vez en la lista, tenía prioridad e iba de centro en centro, planteando problemas sin que nadie tuviese en cuenta sus malos resultados en las pruebas de oposición, ni sin que su mala praxis le supusiese una penalización.
En resumidas cuentas, se tiene que dar estabilidad, pero no a todos/as, solo hay que dárselas a los/as que han demostrado que son buenos profesionales, y a falta de otra forma de demostrarlo, un tribunal de oposición me parece lo suficientemente objetivo. Así que yo desde aquí plantearía que se le puede y se le debe dar valor a la experiencia, pero que la lista prioritaria de los que han aprobado el examen de oposición debe mantenerse, puesto que se trata de aquellos profesionales que han sido capaces de demostrar su valía, seguramente en un sistema muy imperfecto, pero es el único que tenemos hasta ahora.
 No podemos olvidar que la experiencia no siempre es buena, que también la hay mala. La administración educativa debe trabajar con los/as mejores no con los más veteranos/as. Así podremos evitar crear un vacío bajo nuestros pies.

FOTO: http://enfocandoaalba.blogspot.com.es/