UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 3 de diciembre de 2015

HACIA UNA NUEVA ORGANIZACIÓN DEL HORARIO LECTIVO, O LA SUPERACIÓN DEL QUADRIVIUM

Tenemos que tender hacia una evaluación competencial. Es, como hemos explicado en entradas anteriores ,mucho más objetiva, puesto que se realiza por todo el equipo didáctico de maestros/as, y no solo por el titular del área. Esto, a mi entender, supone un gran paso en el concepto que los docentes tenemos de la labor educativa. Si queremos realizar una evaluación de forma profesional, y no un salir del paso de cualquier manera, nos debemos coordinar, y tener muy claros cuales son los criterios de evaluación.
Es un paso muy importante. Difícil, más aún para los docentes del "siempre se ha hecho así", y que cuesta su tiempo dar. Lo normal es, que se comience este camino con muchos obstáculos que salvar, que ocasionan imperfecciones que se van superando conforme se avanza por el mismo. Lo que está claro, es que si no se comienza a caminar, nunca se llegará al destino, y que cuanto antes se comience, antes llegarán los buenos resultados.
Sin embargo, hay una incoherencia dentro del mismo planteamiento. Si un centro, quiere trabajar organizándose en torno al trabajo competencial ¿no debería a su vez diseñarse la organización diaria en torno al mismo, y no distribuyendo el horario por áreas? Esa me parece una reflexión importante que casi nadie hasta ahora ha llegado a realizarse. Por imposición administrativa, debemos organizar nuestro horario contemplando unos periodos mínimos para cada área, que pueden flexibilizarse si te acoges a la organización por el Anexo IIIB; pero no deja de ser, nada más que una flexibilización que te permite traspasar parte del horario de un área a la otra. Si yo tengo claro lo que voy a trabajar competencialmente, de forma globalizada ¿no debería poder distribuir mi horario diario según las competencias a trabajar?
Se valora mucho el paso que están dando algunos colegios para trabajar por proyectos, de forma globalizada e interdisciplinar. Sin embargo, en su diseño de programación horaria semanal, deben reflejar el tiempo que dedican a cada una de las áreas. Es un sinsentido, puesto que es imposible reflejarlo con exactitud; simplemente es una formalidad administrativa. Pero esa formalidad te constriñe y a veces es una causa y una excusa, que no deja a los colegios  emprender caminos de innovación.
Deberíamos tener superado el quadrivium; pero en muchos aspectos, las escuelas se organizan como lo hacían en la Edad Media. No es cuestión de voluntad propia, sino muchas veces de imposición formal. Así todo aquel que se lanza hacia caminos innovadores, no tiene que vencer solo las barreras de su propia inseguridad, generada por los procesos sin experiencias previas, sino que además, tiene que superar las dificultades que se generan por la Administración, incapaz de salir de la fuerza de la costumbre.
Así que por un lado los responsables se llenan la boca con la palabra innovación, pero por otro no terminan de eliminar las trabas que su misma burocracia impone.
 El concepto de autonomía de centros aquí es algo falaz. Es muy poca la libertad que, tienen los colegios, si se quiere optar por caminos novedosos. Muchas veces debes optar por soluciones alegales que sorteen los corsés administrativos. Debería ser mucho más fácil. Es cuestión de voluntad.
 Con esto no quiero decir que no tenga que haber un control; por supuesto que sí. Pero si se tiene confianza en el cuerpo de inspectores, que creo que está muy cualificado para ello, deberíamos también dejarles que fueran ellos los que dieran el ok a las situaciones particulares de cada centro, sin tener que seguir tanta directriz administrativa. Su criterio podría ser norma en muchas más ocasiones.
Si pudiésemos dar este paso, tendríamos una educación mucho más innovadora, personalizada y lo que es más importante, eficaz.