UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 10 de diciembre de 2015

El juego como elemento motivador, y destructor de barreras.Apoyos de compensación educativa 2.

En nuestro centro,los grupos de apoyo de compensación educativa, están compuestos por alumnos/as de capacidades muy dispares. No podemos enfocarlos como si fuesen alumnos con algún tipo de deficiencia. Se trata además casi siempre de niños/as con una experiencia de vida notable, marcada por la circunstancia social en las que están envueltos; o bien inmigración, o pertenencia a minorías étnicas o grupos sociales desfavorecidos, lo que les ha obligado a enfrentarse a situaciones que normalmente están fuera de las vivencias habituales de un niño/a de E. Primaria.
Lo que todos tienen en común es la desmotivación por lo académico; son objetores escolares. Por lo tanto, enfocar estos apoyos desde el prisma de la rebaja de los estándares a trabajar, no tiene sentido. Es imposible que por sí solos encuentren la utilidad de enfocar su tiempo hacia las tareas habituales, y marcar su aprendizaje desde trabajos como el cálculo puro y duro, o desde la realización de dictados o redacciones, sin ninguna motivación extra, nos lleva directos al más rotundo de los fracasos.
En una entrada anterior, ya expuse que para estos grupos, el aprendizaje basado en retos, se adecuaba a la perfección. Pero sin duda, antes de plantear el primer reto a superar, es necesario un trabajo previo de motivación.
Es tal el rechazo que sienten hacia todo lo que significa escuela, que hasta los retos más interesantes les producen animadversión. Es cierto, que una vez que se inician en el proceso, todo resulta más fácil; pero también es verdad, que es un precipicio difícil de saltar.
 Para vencer estas primeras reticencias hay un elemento que es de gran utilidad, no es otro que el juego. Tienen que sentirse cómodos;  en el fondo se trata de niños/as. Tristemente, en la escuela los alumnos/as no están acostumbrados a jugar, y mucho menos con sus maestros/as, y la verdad es que es una gran forma de vencer la distancia psicológica que separa a los niños/as de los docentes.
Por eso una de las primeras actividades que realizo en estos apoyos es jugar con mis alumnos/as a juegos que yo llamo de "pequeño espacio", juegos de palabras y de ingenio, que cuando logran superar y plantearlos posteriormente al resto de niños/as de la clase, les hacen mejorar su autoestima, algo que es altamente necesario, puesto que son capaces de destacar en una actividad por encima del resto.
No consiste en pasarse todas las clases con un juego tras otro, ni hacerlo con demasiada frecuencia, puesto que la cotidianeidad nos haría perder espíritu motivador. Consiste en distanciarlos lo suficiente en el tiempo,  para que el deseo nos ayude en el resto de actividades competenciales, pero no tanto como para que pierdan su utilidad.
A veces pensamos que el juego es un elemento casi exclusivo de áreas como la Educación Física; nada más lejos de la realidad.
A mí me gusta utilizarlos en cualquier actividad docente, pero sin duda, en estos grupos de compensación educativa tienen todavía más sentido. El objetivo del maestro/a es conseguir que los niños aprendan, no enseñar nada.  Para conseguirlo, lo primero es lograr la confianza de los niños/as, y para esto, lo más fácil es hacer lo que mejor hacen los niños/as: jugar.