UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 2 de noviembre de 2015

MALALA O LA VERDADERA IMPORTANCIA DE LA ESCUELA.

Ayer observaba con atención una entrevista que estaban haciendo en televisión a Malala, la joven paquistaní a la que le han dado el premio Nobel de la Paz 2014.
 Impresionaban muchas partes de su relato, la tranquilidad con la que hablaba del tiroteo, el perdón que es capaz de generar; su lado humano es mucho más que impresionante. Pero como docente, lo que más me llamó la atención, es el respeto con el que hablaba de la escuela y de su educación.
No concede entrevistas los días que tiene clase, publica sus notas con orgullo, y defiende el privilegio que es poder disponer de una educación. Quiero incidir en esto último;  para Malala, la educación no es un derecho, es un privilegio, puesto que ella sabe muy bien lo que supone el que no te dejen educar, la marginalidad que supone, y la vida a la que te conduce. Lo ha sufrido en sus propias carnes, y ha tenido que luchar contra la muerte, por reivindicar su formación. De verdad que es una pena que este año no imparta educación para la ciudadanía, puesto que podríamos plantear el curso entero a partir de su ejemplo.
Es todavía más impresionante cuando comparo su situación con algunos de mis alumnos/as, que disponiendo de una educación de calidad, gratuita, y con medios, desaprovechan esta situación convirtiéndose en insumisos del sistema educativo.
 Ya no es que no aprovechen los recursos normales de cualquier alumno/a, es que ponemos a su disposición un montón de apoyos, desde todos los puntos en donde detectamos carencias, y siguen sin aprovecharlo; se trata de una situación lamentable,  no por el gasto público que generan, que en momentos de crisis es una sitación a valorar, sino por el deterioro de sus posibilidades futuras.
Pero lo más grave no es que ellos no vean la necesidad de formarse para salir adelante lo más dignamente posible, dentro de una sociedad donde el futuro tiene un cariz cada vez más gris. Lo más negativo es que sus propias familias, normalmente sumidas en una situación de necesidad, no sean capaces de alentar el trabajo de sus hijos/as para que ellos puedan salir de la situación actual. A veces incluso torpedean la labor escolar, reforzando actitudes negativas que la escuela trabaja, y mucho, para intentar cambiar.
Invito a todos/as a conocer mejor a Malala, a reflexionar sobre lo que ha pasado y lo claro que ve que su futuro pasa por una buena educación, que le ayude a mejorar su situación personal, y ayude a mejorar al mundo que le rodea. Si todos nuestros alumnos/as viesen la importancia que tiene su formación integral, mejor todavía, si lo viesen sus familias, tendríamos unos resultados magníficos. Sembraríamos sobre campos abonados, y  no sobre pedregales. Y todos nos beneficiaríamos, los primeros los alumnos/as, y por ende sus familias. Malala se puede sentir afortunada, a pesar de haber sufrido un atentado, por tener muy claro el camino que debe seguir. Me gustaría que algunos de los alumnos/as que desaprovechan la oportunidad que les brindamos entre todos/as, supiesen vislumbrar, aunque sea un poco, la luz que emiten las declaraciones de Malala.