UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 5 de octubre de 2015

SI TENGO POCO, Y DEJO PERDER DINERO...

Leía ayer el periódico, y me encontré con una noticia que rezaba en su titular: "La DGA perdió 17,5 millones de la UE y debe devolver 2,6 a Educación". Se trata de la devolución al Ministerio de Hacienda de programas no ejecutados durante los años 2011, 2012 y 2013. Entre estos programas, que estaban cofinanciados por Bruselas, y en los que el ejecutivo autonómico no invirtió su parte correspondiente, están parte del programa PROA, inversión en nuevas tecnologías en las aulas y libros de texto. No es  el sitio para evaluar si no había dinero, si las necesidades eran otras, o si se trató de temas políticos. Tampoco quiero entrar en la oportunidad de hacer devolver este dinero ahora precisamente, estando las ejecuciones pendientes desde 2011. Lo que sí que quiero evaluar, es lo desalentador que es para los equipos directivos intentar motivar a sus claustros,  pedir un esfuerzo extra, si a la vez surgen noticias así, con un presupuesto que hubiese ayudado a implantar proyectos en los que estamos embarcados, y que de repente se pierden.
Los maestros en los  colegios como el nuestro, la enseñanza pública, son funcionarios. El sistema funcionarial, tiene sus cosas buenas y malas, es un tema muy espinoso, que vamos a dejar para otro día, pero lo cierto, es que no dispone de motivaciones positivas hacia la excelencia. Si un maestro realiza su trabajo de forma "excelente", o sea, por encima de lo que está obligado, no tiene ningún tipo de recompensa. No hablamos de motivación pecuniaria, la nómina a final de mes no contempla ningún tipo de medida evaluadora de la función docente, pero es que tampoco la hay de ningún otro tipo. La única motivación que se obtiene es la de la satisfacción personal, que está bien, pero no podemos fiar todo el esfuerzo de la innovación pedagógica al buen hacer, mejor dicho, al buen querer de los maestros/as.
Si de repente surgen noticias en la prensa como las de ayer, la primera reacción que se produce entre los miembros de un claustro es de desaliento, si los que deberían organizarnos y facilitarnos todos los medios posibles para realizar bien nuestro trabajo, dejan escapar, por lo que parece aunque no lo sea, incompetencia, nos lo ponen muy difícil para motivar al personal docente.

Puede que no hubiese otro remedio por problemas presupuestarios, pero si es así, deberían haberlo previsto con anterioridad, y no pedir unos programas que luego no se van a realizar. No podemos basar las mejoras educativas, en el buenismo de los docentes. Si luego, además, no se ve una eficacia total por parte de nuestros gestores, ya no es que sea difícil sacar actividades innovadoras adelante, es que resulta imposible.
 Nos pueden poner multitud de excusas, por parte de la administración, para justificar esta pérdida económica, y además, con seguridad, son ciertas, pero la mujer del César, no solo tiene que ser buena, además debe parecerlo, y más todavía en la gestión política.  Al igual que un equipo directivo debe motivar a todos los profesionales de su centro, la administración educativa, que está por encima de los mismos, debe guiar a éstos, y por ende, a todos los profesionales que trabajan en la comunidad educativa.
Noticias como las publicadas ayer, no ayudan precisamente a la mejora de la calidad educativa, y ya no es tanto en referencia a los programas que no se han implantado, como a la imagen de buena gestión, tenga la administración el color político que tenga, eso es indiferente en este caso. Si planteamos una marcha a un ibón, no podemos planificar la excursión sin tener botas, puesto que la imagen que doy es la de alguien que no es eficaz en absoluto, y esa imagen no es conveniente para nadie.