UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 22 de octubre de 2015

LO PRIMERO LOS NIÑOS/AS.

Hay profesiones que por definición tienen un carácter más vocacional que otras, es importante que te apasione lo que estás haciendo, para hacerlo bien. En otras sin embargo no es tan importante, no imagino ningún niño/a que diga que de mayor quiere ser peón caminero o encargado del mantenimiento de la red eléctrica, por poner un ejemplo. Sin embargo, casi todos/as quieren ser astronautas, veterinarios, médicos e incluso algún maestro/a.
Así pues, sin que esto desmerezca a ninguna, nuestra profesión tiene mucho de vocacional, y no podemos perder nunca esta cualidad que debe guiar nuestro quehacer diario. A la hora de afrontar nuestra labor, el primer pensamiento que deba aflorar en nuestra mente, es el bien de los niños/as, el segundo el bien de los niños/as y el tercero y último es el bien de los mismos. Las conveniencias  en las situaciones diarias que facilitan nuestra labor, debe ser algo secundario. Si alguna de nuestras decisiones ayuda en el proceso educativo o personal de uno de los niños/as, no debemos dudarlo, esa es la que hay que tomar, aunque nos suponga un problema o una dificultad  más o menos grave en las labores de gestión.
No entiendo profesionales de la educación que no tengan grabado a sangre y fuego este lema en su proceder, puede que los haya, pero para mí, dejaran de ser educadores y se convertirán en meros gestores de un colectivo.
No es lo mismo dirigir una empresa de productos químicos, por poner un ejemplo, que un centro educativo. Para el gestor empresarial, lo más productivo será lo más conveniente, y no tendrá ningún problema moral a la hora de tomar decisiones que vayan por este camino, puesto que a mayor productividad, mayores beneficios, y además, mayor estabilidad de los puestos de trabajo, o al menos debería ser así. No hay dudas, lo individual estará siempre por debajo de lo colectivo, repito,no hay dudas.

En el caso de un centro educativo, no está la cosa tan clara. Estamos trabajando con personas, niños/as normalmente, a los que hay que ver y atender en su individualidad y no solo bajo el prisma  del aspecto colectivo. Se producen paradojas a la hora de tomar decisiones, y algunas veces, lo que es mejor claramente para un alumno/a con una problemática especial, no siempre es lo más fácil para la gestión, que no desarrollo educativo, del grupo. En esto casos, aunque las decisiones conlleven dificultades, siempre hay que apostar por el bien de los niños/as con problemática especial. Hay que dirigir las actuaciones para que no causen ningún quebranto a los otros/as alumnos/as, eso se da por descontado, pero nunca debemos dejar de tomarlas para evitar situaciones complicadas o difíciles. Para eso estamos, y esa es nuestra labor. Si miramos primero, por facilitar nuestra labor docente o directiva por encima de las necesidades de los alumnos/as, estamos perdiendo nuestra vocación y estamos dejando de ser maestros/as y convirtiéndonos en otra cosa diferente.