UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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domingo, 2 de agosto de 2015

CONSTANCIA una virtud organizativa

Estaba ayer subiendo a un collado alpino, de esos que parece que ya estás llegando, y de repente te encuentras que te falta un poquito más, repitiéndose esta circunstancia varias veces. En estas tesituras, lo primero que te viene a la mente, es parar,relajarte un poquito e iniciar el descenso hasta el punto de partida, cometeríamos un gran error si optásemos por esta alternativa, puesto que más temprano que tarde, acabamos  por llegar a nuestro destino y el resultado es una panorámica maravillosa.
Algo parecido puede pasarnos con los proyectos educativos que emprendemos desde el colegio, debemos tener la paciencia suficiente para saber esperar la llegada de los resultados. Y mantener esa paciencia no siempre es fácil. La mayoría de las veces al no ver los resultados inmediatos a todos nuestros esfuerzos, nos abraza cierto desengaño y las dudas nos asaltan. No podemos dejarnos vencer por esta sensación, una de las virtudes que debe tener la organización escolar es la CONSTANCIA. Sin ella,  no podríamos plantearnos los grandes retos escolares. No quiero decir con esto que no debamos cambiar algunos aspectos sobre la marcha, es más, es bueno hacerlo, contando con los mecanismos de feedback que habremos de tener preparados. Pero a veces los resultados llegan tras mucho tiempo. Los grupos flexibles empezaron a dar resultados palpables y medibles a los dos cursos de su puesta en marcha, si hubiésemos pensado que el esfuerzo organizativo que suponían no iba a dar resultado, los hubiésemos abandonado al primer curso, hubiésemos dado marcha atrás sin llegar al collado. 
De la misma forma, los grupos de apoyo preferente comenzaron a florecer al medio curso de su implantación, y no nos percatamos de la verdadera eficacia del recurso, hasta que no comparamos el número de alumnos con dos años de desfase curricular del curso siguiente, y vimos un notable descenso. No es cuestión de seguir, pero lo mismo pasa con los apoyos de proacción.
Como reflexión, no podemos caer en la cabezonería de implantar un modelo organizativo a toda costa, pero tampoco debemos abandonarlo sin darle el tiempo suficiente para que obtenga los resultados adecuados. CONSTANCIA pero de una forma reflexionada. Por este motivo todos las novedades organizativas han de contar con mecanismos de evaluación sobre su eficacia, para que podamos ir añadiendo las correcciones necesarias, y mejorarlos. Así conseguiremos innovar, mejorar y no caer en el desaliento a la primera dificultad. Además con la evaluación del proyecto, los compañeros aportando su visión,  ayudan a mejorar una idea que ha podido partir del equipo directivo, pero que si no hace suya todo el claustro no tendría posibilidades de salir adelante de forma exitosa.