UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 16 de julio de 2015

FLEXIBILIDAD LABORAL

En la entrada del otro día, sobre la soledad del equipo directivo, PP realizaba un interesante comentario, que creo puede ser tema para una entrada propia. Planteaba la posibilidad de la flexibilización del horario del profesorado;  comentaba que a lo mejor, ese trabajo que estaba realizando en el centro en esos momentos, podría hacerse desde mi parcela, sin necesidad de pasar calor en mi despacho.
 Ciertamente tiene razón, no en mi caso particular, pero,  generalmente, sería muy acertado. Para empezar, para que eso pudiese realizarse,  debemos disponer de una conexión con garantías. Yo dependo de la conexión del móvil,  en casa sería más fácil;  pero en caso de estar en mi domicilio, ciertamente la conexión a la red es mucho más rápida que la que dispongo en el colegio. Tristemente ha habido días que me he tenido que marchar a mi casa desde el centro, vivo relativamente cerca, para utilizar mi conexión a la web, por los problemas que me estaba dando la del colegio; y eso que, por fortuna,  no podemos quejarnos de problemas informáticos.
Comentaba también PP que su hermano prefería utilizar el método tradicional para la confección de los horarios. Yo no podría hacerlo sin la ayuda de un programa generador. Es más,  son tantas las variables a las que nos obligan los grupos de proacción y, sobre todo los grupos flexibles, que sería del todo imposible dicha realización. Inluso a veces el programa me dice que con las variables que le introduzo la generación es imposible, y por lo tanto me debo obligado a cambiar alguna de las premisas especificadas.
Por cierto, el programa en cuestión me lo he tenido que elaborar yo, por mis medios. No estaría de más que fuera la misma administración la que se lo proporcionase a los centros educativos. Con una mejor distribución de los horarios del profesorado, ganaría en productividad y, por lo tanto, se ahorraría dinero. Pero bueno, volvamos al tema anterior. Una vez que tengo el horario cuadrado, solo he terminado la parte más fácil, y entonces llega lo complicado que es administrar los más de setenta grupos de apoyo con los que contaremos el curso que viene, además de los que se imparten desde la pedagogía terapeútica y la audición y lenguaje.
A saber:

  • Proacción
  • Emocionales
  • De nivel
  • "Compensatorios"
  • De idioma
Cada uno de estos tipos distribuidos por nivel. Así que debo vigilar que no coincidan dos apoyos en el mismo nivel simultáneamente; que sea la misma persona la que pueda impartirlos en el mismo nivel , o que haya la menor variación posible y que tenga un aula adecuada para realizarlos si es necesario un desdoble.
 Así, con todas estas premisas, necesito ponerme los horarios de maestros/as y clases en un corcho, el cuadro de aulas libres y así poder ir tapando las opciones utilizadas, por lo que necesito sí o sí realizar esta labor en mi despacho a pesar del calor que pueda pasar.
No me importa todo este trabajo veraniego, supone una mejora en el rendimiento del centro. Supone un mayor rendimiento también del profesorado, que no se mueve en la incertidumbre de marcar los objetivos del apoyo que va a impartir, sino que viene marcado por la dinámica general del colegio, lo que le da una mayor coherencia y objetividad y ganamos en productividad.
Es cierto que a mayor flexibilidad laboral, más ganancia. No en vano creo que somos uno de los sectores que tiene parte de su jornada laboral flexibilizada, una hora y media diaria de trabajo en casa, pero creo que si la administración fuese más hábil, incentivaría muchísimo más esta posibilidad, como decías tú en tu comentario.
También creo que a quien demuestra esa voluntad se le puede flexibilizar mucho más, al menos así lo intentamos en nuestro colegio; sin embargo los que crean fama son aquellos que no utilizan la parte flexibilizada de su jornada para tareas laborales. Es triste que una minoría nos dañe a la gran mayoría, pero quizá también es verdad que si no tuviésemos a veces un falso corporativismo y les afeásemos alguna vez la conducta entre todos,  más desde los equipos directivos, ganaríamos todos en prestigio social, y nos iría mucho mejor.