UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 9 de julio de 2015

A VUELTAS CON LA EVALUACIÓN

Con el cambio de gobierno ya se habla de la paralización de la LOMCE, esto va a afectar a los IES, a la educación secundaria y al Bachillerato. En E. Primaria sería una locura que algunos alumnos/as pasasen de la LOE a la LOMCE, para regresar otra vez a la LOE. Con lo cual, parece claro, que el curso próximo tendremos el currículo que  se marca para primaria, funcionando en toda la etapa. Pero lo que sí que está previsto revisar es  la disposición transitoria sexta sobre evaluación en E. Primaria, disposición a la que hemos hecho referencia en múltiples entradas de este blog. Me parece fenomenal que se revise, era una locura evaluar estándar por estándar en todas las competencias y áreas, y era una locura además las novelas en las que se iban a convertir los boletines de notas que proponía entregar a las familias; sobre todo en los de los alumnos/as que peores calificaciones obtienen.
Fantástico pues por esta parte, pero me parece que no debemos olvidar que,  ya en la LOE debíamos evaluar por competencias,  aunque muchos compañeros/as lo desconocen. En dicha ley había que realizar también la evaluación competencial, y un registro de esta calificación debía ir en el expediente de los alumnos/as al acabar la etapa.
Como ya dijimos lo que hacían muchos compañeros/as tutores de sexto curso era amoldar las notas de área, de una forma completamente personal, a las competencias, convirtiéndose en algo  anómalo e inservible. En otros centros,  directamente se pasaba de completar esta parte del expediente.
Con la llegada de la disposición transitoria sexta en nuestro colegio, nos hemos dado cuenta de la importancia que tiene la evaluación competencial, puesto que no deja en las manos exclusivamente de los tutores la responsabilidad de la evaluación de los alumnos/as;  y lo que es más importante, la responsabilidad de la promoción.
Con la evaluación competencial, la responsabilidad se reparte entre todo el equipo docente, y al compartir esa decisión hace que la calidad evaluativa mejore en cada uno/a de los docentes, puesto que el saber que lo que se califique va a estar expuesto al criterio del resto de compañeros/as, tiene como consecuencia que nos esforcemos, más si cabe, para ser más precisos en la evaluación de los alumnos/as.
Esto lo hemos notado nosotros en nuestro centro durante este curso, y no solo en los cursos LOMCE, también en el resto. No olvidemos,  que hemos utilizado el mismo sistema para obtener la evaluación competencial en sexto de primaria, al acabar la etapa, con la única adaptación de dividir la competencia matemática científico tecnológica en dos.
Para ello nos hemos apoyado en la herramienta calificatoria que hemos elaborado, y no solo en las que obtiene las calificaciones competenciales por área, sino en la que debe utilizar el tutor/a para conseguir unas calificaciones competenciales generales, la que llamamos "COMPENSATORIO". Al tratarse de una herramienta muy flexible, podemos seguir utilizándola tal cual está; puesto que  aunque el futuro cambio de la disposición transitoria sexta nos libere de marcar en el boletín los estándares sin superar, o incluso de calificarnos individualmente, la herramienta se amolda perfectamente, solo habría que marcar las competencias que se trabajan en cada uno de los instrumentos de evaluación que vamos a utilizar, y no señalar  los estándares que están asociados a  cada una de las herramientas si no nos parece útil. Pero sí que nos obtiene la nota competencial sin ninguna otra consideración, y tan solo tenemos que anotar las calificaciones  a lo largo del trimestre, como si anotásemos las notas en el cuaderno del profesor.

Así que no sé, aunque todos podemos intuirlo, hacia donde va a ir la modificación de la evaluación en E. Primaria que se está anunciando. Pero lo que sí que sé,  es que la evaluación competencial es un concepto por el que deberíamos avanzar, ya estaba tratado en leyes anteriores, y que la herramienta que desde aquí ponemos a disposición de todo el mundo se acopla a dicha necesidad.
Sería una lástima volver a la evaluación exclusivamente a través de los exámenes que se proponen en las guías de las editoriales. Si queremos una mejora educativa, debemos saber que es lo que podemos mejorar. Esto solo se consigue si la evaluación es de todo el proceso, y con una evaluación más colectiva, no solo conseguimos una mejor calificación de los alumnos/as sino una evaluación más precisa de nuestro proceso educativo. No demos marcha atrás, sigamos avanzando.