UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 1 de junio de 2015

HABLANDO DE LOS PITOS DE LA FINAL DE COPA...

Están las redes sociales repletas de comentarios sobre la pitada del himno español en la final de la copa del rey, pitada que se repitió, pero con poco eco mediático, en el podium del Giro de Italia, cuando el mismo himno sonó en honor a Alberto Contador.
No voy a entrar a valorar las razones por las que se produce este hecho, pero una cosa es cierta, durante las olimpiadas de Barcelona 92, nunca hubo ningún reproche ni desaprobación general a los símbolos patrios, luego algo hemos hecho desde entonces para que hayamos llegado hasta este punto.
No quiero entrar tampoco en lo que hemos hecho socialmente, eso lo dejo para que cada uno, según sus ideas políticas, realice las reflexiones y los análisis correspondientes. Pero es paradójico que los sectores que más se quejan en las redes sociales, son los mismos que se manifestaron hace unos años, por las calles de Madrid, pidiendo la extinción del área Educación para la Ciudadanía. Igual de curioso es, que ahora, se plantean implantar en secundaria una materia evaluable sobre educación vial, algo que estaba dentro del currículo del área afectada.
Si decíamos que adoctrinaba, y lo que en realidad hacia era educar en valores, valores como el respeto o la tolerancia, hemos tirado un importante arma contra hechos como los que se han producido este fin de semana. No vale ahora escurrir el bulto, no vale echarle la culpa al maestro armero, ni  siquiera a Zapatero, que soporta las cargas de todo, él introdujo Ciudadanía en el currículo, hay que asumir responsabilidades, y a lo mejor, se podría dar marcha atrás, e introducir un cambio en la ley visto lo visto.

Cuando con motivos partidistas se hace una valoración peregrina, y dicha valoración se promulga a los cuatro vientos, aduciendo razones interesadas y buscando un fin diferente, puede pasar lo que ha pasado en el Nou Camp, y que la realidad se lleve al traste todos los argumentos, ya que no tenían ninguna solidez. Ya sé que se me puede decir que hasta este momento no se ha producido la derogación real, que dejará de impartirse en E. Primaria en el curso 2015-16, pero si a pesar de poder educar en valores ciudadanos a los alumnos/as, hemos llegado a esto, ¿qué pasará cuando no dispongamos ni de este recurso? Creo que deberíamos ir más allá. Deberíamos no solo no erradicarla del currículo, deberíamos ampliarla y que se dedicase una sesión semanal, en todos los cursos, a estas competencias.  No de forma transversal, todos sabemos que eso es diluir un azucarillo en un vaso de agua; en nuestros días, y en estos momentos, es importantísimo tratar estos temas y la educación emocional, con un tratamiento propio y singular.
No sería ninguna barbaridad, todo lo contrario, dedicar pues dicha hora a la semana a estos contenidos. Ya sé que la palabra contenidos puede resultar un tanto antigua, pero es que así es más fácilmente entendible. Dicho trabajo, no caería en saco roto, aportaría personas con mejor conocimiento de si mismas y con un sentido crítico muchísimo mayor. Ese sentido crítico daría mejores ciudadanos, que no silbarían el himno si toca silbarlo, sino que lo harían conocedores y críticos de la situación real, sin dejarse llevar grupalmente por una moda u otra, como me temo que está pasando en la actualidad. Pero este tipo de ciudadanos que todos tenemos como ideal, no le sale gratis a la sociedad, tiene que apostar por él, y la apuesta no es gratis. Dicha apuesta pasa por la educación de valores y emocional, y estas no puntúan en el informe PISA.
Dichos valores no nos van a hacer subir puestos en el ranking de la OCDE, pero sí que nos harían subir puestos en el de países que quieren sentirse orgullosos de como son sus gentes. Ese es el país al que yo aspiro, y en el que pienso cuando imparto mis clases de Ciudadanía. Seamos inteligentes y pensemos las cosas y las consecuencias que tienen a largo plazo, antes de legislar.