UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 21 de mayo de 2015

LOS INVENTOS ESCOLARES

Estaba leyendo un artículo de Manuela Carmena sobre los inventos sociales y sus Zapatelas, cuando me he dado cuenta de nuestra importancia como inventores, como generadores de progreso, como activistas sociales desde nuestra labor profesional.
Cuando nombramos u oímos la palabra invento, enseguida pensamos en una máquina, más o menos robotizada, y en Edison, el padre de la bombilla. Creemos que la inventiva está asociada a la ingeniería, o al menos a la mecánica, y nada más lejos de la realidad.


Es cierto que los aparatos han supuesto un ahorro del trabajo físico, liberando tiempo para que podamos dedicarnos a otras áreas en nuestras vidas que la simple supervivencia, bueno al menos a una parte de la población. A veces generalizamos la situación mundial, o incluso nacional, con la personal y ese es un error tremendo que seguramente analizaremos otro día; pero los mayores inventos son aquellos que mejoran la calidad de vida de nuestros semejantes, pero no materialmente, sino de forma integral.
 La idea de Manuela Carmena, no supone ninguna novedad, salvo en su apertura hacia los centros penitenciarios, otorgándoles una salida profesional a personas que se encuentran al margen del sistema y que sin la ayuda de su empresa tendrían casi imposible esa integración a pesar de poner todo su esfuerzo en conseguirlo. Esa es la idea revolucionaria, la mano que tiende a unas personas que están cayendo en lo más profundo de la exclusión social. Y lo más novedoso es que tiene muy claro que tiende la mano, pero el esfuerzo por salir lo tienen que realizar las reclusas, no se da nada gratis, no es a cambio de nada; es solo una base donde poder impulsarse, una base sólida que aparta el fango donde están metidas, ese fango que imposibilita salir aunque alguien lo intente con denuedo.
Esos son los inventos que podemos aportar desde el colegio, no voy a considerarme inventor por la creación de las herramientas calificadoras ni por los generadores de ACIs, sí que voy a considerarme por la idea de los grupos flexibles y los apoyos de proacción. Estas ideas organizativas, son verdaderos inventos. No cabe duda que sin la profesionalidad y el buen hacer de los maestros/as no habrían llegado a buen puerto, y no hubiésemos obtenido los resultados que hemos logrado. Pero también es cierto que gracias a ellas hemos podido sacar un rendimiento mayor a los recursos con los que cuenta el colegio, y a partir de aquí han sido los alumnos/as los que han salido beneficiados, siempre esforzándose, pero con un esfuerzo que ellos/as sienten como útil.
Inventar es lo que hace mi compañera Isabel, que ha mejorado mucho el absentismo escolar con un sistema de premios, que refuerza la asistencia a los niños/as que tenían mucha faltas de asistencia; controlados además por sus mismos compañeros/as, que son los que certifican y anotan ese pequeño pero a la vez gran esfuerzo. Inventar es lo que hace mi compañera Amparo, con la conversión en super héroes de los alumnos/as de primero y la adquisición de los disfraces conforme su esfuerzo les lleva al éxito, que también consigue eliminar el absentismo, haciendo que sean los mismos alumnos/as los que presionen  a sus familias para que los lleven al colegio. 
Las ideas novedosas son nuestra aportación al progreso, nuestro pequeño granito en el intento de mejorar esta sociedad en la que nos ha tocado vivir. Pero es que estos inventos sociales hay que compartirlos sin cobrar derechos de autor. La inventiva solo puede mejorar la sociedad, en este caso la escuela, si está comprobada y es llevada a la práctica en la mayor cantidad de centros y alumnos/as posible, adecuándolas a las peculiaridades de los mismos. Por eso os invito a que se compartan las iniciativas que se llevan a cabo en vuestros colegios. Edison no hubiese sido famoso si hubiese inventado la bombilla y solo la hubiese instalado en su casa. La genialidad está en sacarla al mercado, en compartirla y en difundirla. A veces confundimos el que estos inventos no pueden valorarse económicamente con que no tengan valor. En una sociedad tan mercantilista como la nuestra, olvidamos que las acciones y lo que aportamos no solo tienen que tener un valor monetario, muchas veces tienen un valor social o educativo. Este es el valor que debemos buscar, valor que aumenta exponencialmente si además lo compartimos, ese es el futuro. Este es el valor de los inventos educativos: su difusión. No podemos olvidar lo que dice una de mis compañeras que es muy sabia: "es del todo necio confundir valor con precio"