UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 4 de mayo de 2015

LA RESPONSABILIDAD DE LAS BECAS.

Cuando  tratamos un tema de tipo social, con las necesidades de los niños/as en juego es muy fácil opinar desde la sensiblería. Si se trata de la necesidad alimentaria de un menor, simplemente queremos que se le facilite el alimento de cualquier forma, y todo aquel que ponga un pero es tachado de malvado. Sin embargo, hay muchos matices que deben atenderse, el primero el papel de las familias de dichos menores, que son los que deben asumir al menos la responsabilidad de las necesidades de sus hijos/as. No se puede dejar a un niño/a que pase carencias, pero tampoco  debe ser una dádiva sin contraprestación para quienes son sus últimos responsables. El verano pasado nuestro colegio fue uno de los cuatro comedores escolares que abrió sus puertas en verano. Se nos adjudicaron unos ciento cincuenta comensales entre los que habían solicitado esta ayuda. Pues bien, una vez gestionadas dichas comidas, acudieron al centro una media de treinta y cinco niños/as diarios. Nadie se plantea el derroche de todos los menús que no se dieron, nadie se plantea que si un niño/a tiene necesidad de alimentos de lunes a viernes, también las tienen el fin de semana. Nadie se plantea que si en vez de pagar una media de ocho euros por comensal, eso se dona a las familias en alimentos o vales alimentarios, la inversión es mucho más productiva. Y lo que es más importante nadie se planteó en ningún momento, ningún tipo de sanción para las familias que habían solicitado la ayuda de comedor y luego no hicieron uso de ella. Lo que no nos cuesta nada, no tiene valor, parece que lo que es de todos/as, no es nuestro. Una vez más,  se demuestra la necesidad de E. para la Ciudadanía que nos han retirado del currículo.

Volviendo a lo anterior, nosotros en nuestro colegio tenemos una gran variedad de ayudas de muy diversos tipos, que dependen además de varias ONGs que colaboran con nosotros, además de las becas de comedor de carácter oficial que da el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza.
Con las ayudas privadas podemos establecer un contrato con las familias beneficiarias. Si no se comprometen a mantener una determinada actitud positiva y, un buen comportamiento con las decisiones del colegio, esas ayudas pueden ser retiradas. Puede que parezca poca cosa, pero sin duda, esta flexibilidad nos da un margen de negociación que ha mejorado tremendamente la convivencia en el centro. Las familias valoran lo que les estás dando, puesto que es a cambio de algo, no es económico, pero tiene su valor, saben que lo pueden cumplir y respetan su parte del acuerdo. Con esta actitud se percatan de lo que es beneficioso para ellos y sus hijos,  la mejora es exponencial, puesto que se logra un entendimiento en los valores escolares. Todo gracias al valor añadido que se le ha dado.
Sin embargo con las becas oficiales no tenemos el mismo margen de acción, a los niños les corresponden o les dejan de corresponder por unos valores métricos,  que marca la administración, eso es inamovible. Una vez que la ayuda es suya, no deben hacer nada para mantenerla, y por lo tanto al no costarles nada, no le dan ningún tipo de valor.
Las ayudas sociales son muy necesarias, yo soy el primer convencido de ello, pero creo que a la vez debería haber un seguimiento y un compromiso que valorizaran dichas becas. Ese esfuerzo sería el que conseguiría una mejora social en familias desestructuradas socialmente, simplemente el tener que "trabajar" para mantenerlas les haría cuestionarse su régimen de valores.
No es muy difícil, ya digo que este sistema nos funciona con las ayudas que tienen un origen "privado". Creo que lo público es mucho más eficaz, pero lo es cuando está bien gestionado. Consiste en otorgar a los colegios cierto poder de decisión y que las familias se comprometiesen a mantener una actitud positiva hacia lo que la escuela intenta inculcar en sus hijos/as, no es tan difícil, nosotros lo estamos consiguiendo con las ayudas que nos permiten esa posibilidad, como las de Aldeas Infantiles, Ayuda en Acción y Mancala. Es un esfuerzo mayor pero genera una eficiencia exponencialmente mayor de los recursos invertidos. Tan solo habría que pedir a la administración un poquito de esa cualidad que no tiene y que parece que se niega a tener. FLEXIBILIDAD.