UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 5 de marzo de 2015

CONJUGANDO EL VERBO EVALUAR

Siempre he pensado que lo importante en el aula no es comprobar cuanto saben los niños, sino involucrarnos en el aprendizaje de los alumnos/as para que alcancen la cota más alta posible en el mismo.
Con la llevada de la evaluación LOMCE la primera impresión que tienen los maestros/as, es que tienen que dedicar la mayoría de su tiempo a tomar datos para poder realizar la evaluación del alumnado. No les falta razón, la recogida de datos lo más fiables y concretos posibles es algo necesario, nos hace más profesionales, pero sin duda no puede necesitar la mayor parte de nuestro tiempo docente, puesto que separaría la lupa del punto central de nuestra labor , que repito, es el aprendizaje de los alumnos. Así que e no puedo más que darles la razón, de ahí la realización de la herramienta calificadora que ayuda a hacer más llevadera esta labor.
Sin embargo tengo que confesar que cada día que pasa estoy más enamorado de la evaluación, pero no en primera persona sino en segunda. Cada vez veo más útil ser yo el objeto del proceso evaluativo, siempre y cuando sea una evaluación exigente y metódica. Cuando nos comunicaron que íbamos a ser centro piloto es la evaluación de centros expresé mi alegría, lo que conllevó el asombro de mucha gente. Era una oportunidad magnífica de poner todas nuestras actuaciones como colegio bajo un prisma que reflejaría, como con la descomposición de la luz blanca, lo que hacemos bien y lo que hacemos mal, lo que hacemos mejor y lo que hacemos peor. Es la única manera para poder profundizar en las buenas actuaciones y saber que es lo que tenemos que mejorar o incluso erradicar. Creemos firmemente en la innovación, pero no puede existir si no está sujeta a mecanismos de control. Cualquier mejora en el proceso educativo, que no sea evaluada periódicamente, se acaba convirtiendo en rutina, y la rutina siempre lleva a un estado de acomodamiento y de estancamiento.
Por ello nosotros, cuando implantamos una nueva iniciativa en el colegio, nos imponemos  siempre un sistema de control, una evaluación, a ser posible externa, o lo más externa posible, para ello contamos con los feedbacks que nos proporciona el IES, la administración los padres o en su defecto, la toma de datos cuantitativos que podemos tomar por nuestra cuenta. Si implantamos un plan de convivencia, analizamos los datos de la evolución que ha seguido en el colegio el número de actuaciones perjudiciales para la convivencia, si  evoluciona a positivo, indudablemente el plan está teniendo los efectos esperados, si no es así pues hay que modificarlo. Para ello somos muy exigentes en el registro de todos los datos que tienen que ver con nuestras actuaciones, es así y solo así como el análisis posterior será centrado y no basado en conjeturas. En una palabra aplicamos el método científico si tenemos que recurrir a la autoevaluación
POR TODO ESTO QUIERO QUE SER EVALUADO.