UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 2 de febrero de 2015

QUITARSE UN SAMBENITO

El sambenito era una prenda utilizada originalmente por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados, y más adelante por la Inquisición española para señalar a los condenados por el tribunal, por lo que se convirtió en símbolo de la infamia.
Muchas veces a los centros les cae un sambenito por situaciones pasadas, más o menos lejanas en el tiempo. Supone una losa en la motivación de los claustros, puesto que al ser muy difíciles de quitar o al menos requerir una cantidad de esfuerzo ímprobo, la tentación en dejarse llevar ante una situación "imposible" es más que humana.
Si un centro, ante una problemática concreta, tuvo una mala respuesta,  no puede estar condicionado para siempre, sobre todo si con el paso del tiempo ha habido cambio de equipo directivo y renovación de la mayoría del claustro.
Además los sambenitos no suelen adquirirse por una mala gestión, sino más bien por el tipo de población que acoge un colegio y eso se escapa de la posibilidad de acción de los mismos.Y al contrario los hay que sin destacarse por una gran innovación educativa, sino a veces por todo lo contrario, consiguen buena fama, solo por la ausencia de alumnos conflictivos, o mejor dicho conflictivos no, de capas sociales desfavorecidas.
Así que nos podemos ver en la situación de trabajar con grandes medidas de innovación educativa, con conseguir ir eliminando la educación "compensatoria", con alternar a la vez bilingüismo y compensación educativa de forma brillante aumentando el nivel de la competencia lingüística, según los datos del IES de referencia; y sin embargo, no conseguir una matrícula adecuada al esfuerzo realizado y los logros obtenidos.
Todo porque en el barrio, las personas que no han tenido contacto con el colegio en los últimos años, lo conocen como el cole de los niños marginados.
Es una pena a veces que se obtenga cierto prestigio por el trabajo realizado dentro del mundo profesional y que sin embargo esto no llegue a nuestro potenciales clientes, que desconociendo todas las virtudes del centro opten por otro que creen es "menos problemático". Esto puede llevar a la desilusión y a abandonar el esfuerzo por realizar cada día un trabajo más profesional y mejor. No podemos dejar que nadie caiga en esta tentación. Nuestro objetivo tienen que ser los niños/as y, todo lo demás, tiene que ser algo añadido. Si el reconocimiento de la sociedad que nos rodea llega algún día, pues será fantástico .Si no llegase, con el conocimiento objetivo de la mejora de nuestro trabajo marcado en este caso por nuestros/as compañeras del IES al que van la mayoría de nuestros alumnos, nos tiene que llenar de orgullo y satisfacción yser el motor de nuestra ilusión y nuestro trabajo.