UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 23 de febrero de 2015

OTRA FRASE NOCIVA: ¿QUÉ ME VA A ENSEÑAR A MÍ?

La arrogancia es algo inherente al ser humano. Es cierto que es más un pecado de juventud;  conforme te vas haciendo mayor la realidad del tiempo va haciendo disminuir esta actitud. En el cuerpo de maestros/as es algo que se da mucho, pero que al contrario de lo que nos pasa en la vida, en el magisterio va aumentando con la experiencia. Parece que el desarrollo profesional nos ha llevado a probar todas las metodologías, a utilizar todos los medios y que estamos de vuelta de todo, nada más lejos de la realidad.
Yo hace tiempo que descubrí que puedo aprender de cualquiera, por pequeño o joven que sea, así se lo digo a mis alumnos/as, que el aprendizaje en clase tiene doble sentido, ellos pueden aprender de mí y yo puedo aprender de ellos.
Una de las personas de las que yo más aprendo es mi amigo Sergio, tiene treinta y seis años, no tiene grandes estudios y es síndrome de Down. Pues bien, siempre que pasamos  un rato en común me enseña a disfrutar de las pequeñas  cosas de la vida. A veces pasamos por la misma sin darnos cuenta de lo bonita que es, poniendo el énfasis en las grandes metas, y nos olvidamos de las cosas pequeñas, Sergio es capaz de verlas y mostrarme su belleza por lo que desde aquí le doy las gracias, desde  luego es una enseñanza impagable.
En el mundo de la educación nos pasa esto bastante, la dinámica de lo que hemos hecho siempre nos absorbe y no exploramos nuevos caminos educativos;  a veces también es la comodidad en la que caemos, y nos mostramos arrogantes para no parecer acomodados..
Es una gran excusa, mostramos superioridad  para no mostrar ignorancia, y  lo hacemos de forma inconsciente, no es algo predeterminado, es simplemente la dinámica habitual que se desarrolla en los colegios.
Sin embargo cuando logras romper este tabú, es tan grande el horizonte que se abre por delante, que es como descubrir un mundo educativo nuevo. Cuando descubres todo lo que las experiencias de los demás pueden ofrecerte, entras en una espiral de querer conocer cada vez más y posteriormente te das cuenta también que puedes enriquecer a los compañeros/as con tus experiencias y quieres compartirlo, todo el mundo se enriquece y el que comparte todavía más.
Como resumen:  podemos aprender de las experiencias de todos/as y nuestras experiencias pueden enriquecer a cualquiera que quiera escucharlas. Rompamos barreras.