UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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sábado, 10 de enero de 2015

UN CICLO, DOS CICLOS, TRES CICLOS

Cuando salió publicada la LOMCE, lo primero que llamó la atención fueron las pruebas individualizadas que se realizarán a los niños/as a final de etapa y al concluir el tercer curso. Nada más leerlo la primera revisión que me vino a la cabeza era que no tenía ya sentido la figura de los tres ciclos.Con la importancia que va a tener la prueba de tercero, entendíamos que los tres primeros cursos debían organizarse alrededor de la misma, y los tres últimos pensando en la prueba de sexto. Lo lógico al pensar así es organizar dos ciclos, podemos llamarlo de esta o de otra manera, que tienen como colofón y como evaluación de resultados, la prueba de diagnóstico. Así pues ya en el mes de mayo pasado nos sentamos para pensar una nueva organización. Dispusimos dos ciclos, en principio les llamamos inicial y superior, cada uno con un coordinador/a y uno adicional que se encargaría de los alumnos/as que tienen algún retraso curricular, lo que anteriormente se denominaba "educación compensatoria". Posteriormente y debido a las circunstancias, decidimos cambiar esta última figura por la de un coordinador, en nuestro caso coordinadora, de las pruebas de evaluación de diagnóstico. Nos parece que con la importancia que van a tener son suficientemente relevantes como para que ese coordiandor, que con la normativa de las mismas hay que nombrar, se preocupase del tema desde principio de curso.
Cuando salieron las normas de comienzo de curso y vimos que organizaba los centros otra vez en tres ciclos, con la evaluación en mitad de uno de ellos, nos quedamos atónitos. Es como si el árbitro apuntase el resultado en el minuto setenta y luego siguiese el partido. Todo por facilitar el continuismo en la dinámica de los Centros. ¿Pero no se quiere cambiar la metodología?. Si se quiere hacer no valen medias tintas, hay que romper por lo sano, al menos en estas cosas sencillas. La experiencia me dice que cuando se pretende una renovación no hay que entrar como un elefante en una cacharrería, pero tampoco pensar que dejando las cosas como estaban se producirá una evolución mágica. Los humanos nos sentimos demasiado cómodos en las situaciones que conocemos como para querer cambiar sin más. Así que nosotros nos liamos la manta a la cabeza y decidimos mantener la estructura que habíamos diseñado. O sea, centrándonos en las dos pruebas de diagnóstico y organizando la estructura de los ciclos en torno a las mismas.Nos parece más coherente. No se puede cambiar y mantener lo mismo de siempre a la vez. Estamos contentos, además nos reunimos periódicamnete por ciclo, por nivel y por áreas, lo que nos da a todos/as una visión general de todo el centro y nos ayuda a comprender mejor todo lo que se propone, por lo que es más fácil de realizar.