UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 19 de enero de 2015

RELOJ NO MARQUES LAS HORAS...

En entradas anteriores explicaba la dificultad que añadía a nuestro horario el tener una jornada de tarde con dos sesiones de cuarenta y cinco minutos. Debemos conjugar esta circunstancia con los grupos flexibles y las coincidencias de área entre los tres grupos de un nivel para poder realizar unos apoyos más rentables. Así pues a veces no me queda más remedio que programar dos o tres sesiones de áreas instrumentales por la tarde si no son más. Teniendo en cuenta el desfase de un cuarto de hora en la duración de las jornadas de mañana y tarde, podemos encontrarnos con un desfase semanal tremendo.
 Es verdad que hasta ahora intentábamos compensarlo a lo largo de los dos años del ciclo, pero a partir de este curso, con la desaparición de este concepto, esa solución se torna imposible. Al tener que actualizar el Anexo III B, que es en el que se indica el horario semanal por áreas, nos planteamos que no podíamos volver a confeccionarlo y luego no poder cumplirlo en su totalidad por tener que cuadrar clases de diferente duración. Además nos encontramos que algunas áreas tienen una duración de hora y media semanal con el nuevo currículo, así que o se disponen por la tarde o no hay manera de cuadrarlas con corrección, y los maestros de religión vienen al cole en jornadas completas, no puedo hacerles venir en más número por la tarde. Por lo tanto tuvimos que recurrir a nuestro más preciado tesoro, la imaginación, el romper los estereotipos de las tres sesiones matinales y las dos vespertinas. Cuando llevas toda tu vida haciendo algo de una determinada manera la das como inamovible sin ni siquiera planteártelo.
Se nos ocurrieron dos soluciones, o tres sesiones de hora y media o seis de tres cuartos de hora. Optamos por esta última, aunque para alguna áreas como inglés era mejor las sesiones largas, nos resultaba imposible cuadrar bien el mencionado Anexo III B. Aquí empezaron algunas dudas de los docentes sobre si les iban a resultar cortas, pues si no organizamos bien el tiempo, podemos encontrarnos con el timbre final de la sesión sin haber podido desarrollar todas las actividades previstas. Así que dependeremos de la eficacia organizativa tanto del Centro como de todos los docentes, pero lo cierto es que estamos entrenados, si hemos podido realizar estas sesiones durante la jornada de tarde durante muchos cursos, ahora podremos hacerlo en todas las sesiones. Así que evitaremos por un lado discrepancias horarias, por otro no poder adecuarnos a la distribución horaria planteada, también cuadraremos los bloques de hora y media que el currículo otorga a algunas áreas y finalmente todas sesiones tendrán una subida o bajada al patio, igualando también las circunstancias anexas. Creemos que todo son ventajas, pero somos conscientes que al comienzo del próximo curso, cuando pongamos esta medida en práctica, deberemos torear con el "siempre se ha hecho así".