UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 11 de diciembre de 2014

NUESTRO COMBUSTIBLE: LA ILUSIÓN

Si escuchamos  una conversación en una calle cualquiera y surge la palabra funcionario, seguramente estará asociada a una imagen de desidia en el trabajo, lo que  conlleva aparejada una imagen de ineficacia. Siempre me ha parecido muy injusta esta imagen, pero es cierto que cuando se produce, esa idea es como una apisonadora que aplasta la figura de un montón de trabajadores públicos que intentan que su trabajo sea algo productivo para el conjunto de la sociedad.

Nuestro colectivo, el de los maestros de los centros públicos, está compuesto por funcionarios, y es cierto que dentro de la legislación que nos regula, no se premia en absoluto la iniciativa, la innovación ni la valentía en la implantación de nuevos métodos. Esto no motiva para nada a emprender proyectos ni a arriesgarse en lanzar nuevas ideas, ni a implantar nuevos métodos, y sin embargo a poco que se motive a los maestros/as, estos responden con entusiasmo y una gran energía. Por pequeño que sea el avance en la educación de los niños/as, los maestros/as van a volcarse. Tan solo hay que mostrarles la posibilidad de mejora y el beneficio de los niños/as, para que el empujón vocacional les otorgue nuevas energías.

Esa debería ser la principal misión de los equipos directivos,GENERAR ILUSIÓN, y convertirla en su mayor y mejor arma. Si son capaces de conseguirlo, lo demás aún no siendo fácil vendrá, con trabajo, pero vendrá.  Si no lo consiguen, el trabajo saldrá adelante, la educación de los niños se llevará a cabo, pero por el camino se perderá un enorme potencial. Nosotros creemos que los centros que se implican en proyectos ilusionantes,  contagian esa ilusión y formarán futuros ciudadanos capaces de emprender tareas imposibles. Esa ilusión siempre está en un colectivo que es vocacional, puede que la apatía del sistema la haya enterrado, pero estar está, hay que coger la excavadora para desenterrala, regarla y seguro que va a florecer. Creeemos en nuestra escuela, en nuestro colegio, porque está lleno de ilusión. Eso hace que cuando entras por la puerta todas las mañanas una ventolera de entusiasmo te haga sacar lo mejor de ti mismo. Gracias compañeros/as por creer todavía y más que nunca en la labor de esta profesión nuestra. A nosotros nos toca utilizar la regadera para que la semilla florezca y nuestro cole sea un vergel de ilusión y entusiasmo.