UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 18 de diciembre de 2014

EL CARIÑO DE LOS EQUIPOS DIRECTIVOS

He pertenecido a varios equipos directivos a lo largo de mi carrera profesional, y esto conlleva relaciones con compañeros/as que han dependido administrativamente de las decisiones que hemos tomado, y a la vez he tenido compañeros que eran y son inspectores de educación que tenían ascendencia sobre las decisiones que debíamos tomar.

¿Qué creo que tengo que ofrecer a mis compañeros y a la vez esperar de mis superiores? Peino ya canas y creo que lo tengo muy claro: EFICIENCIA. Muchas veces nos topamos con buenas caras sonrisas e incluso halagos, y a la vez también nos los piden, incluso nos los pueden exigir.
Es fantástico el elevar el ego de alguien con buenas palabras, sin duda de primeras aumenta la empatía, y ayuda a que las relaciones sean fluidas, pero si todo se queda en eso, y solo en eso y cuando tenemos un conflicto que resolver no obtenemos una respuesta adecuada y rápida, no sirve para nada.
Así que yo laboralmente me considero querido cuando tras surgir un problema obtengo una solución rápida, eficaz y empática de mis superiores, aunque no sea la que yo esperaba, pero me siento protegido y guiado antes las circunstancias.
De la misma forma intento ser rápido y eficaz en la solución de los problemas que les surgen a mis compañeros, aunque en algún momento debamos saltarnos o más bien rodear alguna normativa.
Sin duda esto último es mejor con una sonrisa, pero a veces la tensión que se puede crear en un momento determinado, no nos favorece para iluminar nuestra cara, pero la eficacia no podemos perderla. Así que entre sonrisa y eficiencia prefiero sin duda las dos, pero si solo puedo obtener una, me quedo con la segunda sin nigún género de dudas. Hay compañeros/as que no lo entienden y eso es porque a lo mejor no han tenido que enfrentarse a problemas graves con superiores muy sonrientes pero ineficaces, cuando te encuentras en una situación así, maldita la gracia que te hace la palmadita en la espalda.