UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 20 de noviembre de 2014

SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ

Sin duda la frase más dañina en la historia escolar, y a pesar de ello una de las más repetidas. En nuestra sociedad los inmovilismos nos resultan confortables, todos los cambios asustan, y una escuela no deja de ser el reflejo de la sociedad en la que se asienta.
Sin embargo la escuela es el motor del futuro, donde los futuros agentes sociales se están creando, donde nuestros futuros líderes están formándose, donde los investigadores y los sabios del futuro se están modelando, ¿cómo puede ser que una misión tan potenciadora de lo futuro pueda ser a la vez inmovilista?. ¿Cómo queremos fabricar el futuro basándonos exclusivamente en el pasado?.
Sin duda a causa de la satisfacción que los resultados escolares bien hechos ofrece a los que se creen sus agentes motores, o sea los maestros/as y especialmente los equipos directivos.
El saber que un determinado método o proceso resultó exitoso en el pasado nos lleva a pensar que será así para siempre, sin pararnos a ver por la ventana y comprobar la velocidad a la que nuestra sociedad va cambiando y avanzando. Así que caemos en la comodidad de no plantearnos nunca si podría hacerse de otra manera que mejorase los resultados, o sea caemos en el inmovilismo. en el SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ.

Si fuesemos capaces de abrir esa ventana, de dejar que entrase aire fresco, nos daríamos cuenta que el agente más importante para el éxito escolar no son los maestos/as, sino los niños/as, a los que nos debemos adaptar, a los que tenemos que ofrecer la posibilidad de explorar todo el potencial que poseen, debemos dejar siempre abierta la posibilidad abierta de hacer las cosas de una forma diferente, no en vano somos educadores y no adoctrinadores. Un pensamiento debe regir nuestro espíritu didáctico: Por muy bien que se hagan las cosas a lo mejor pueden hacerse mejor incluso. No tengamos miedo a plantearnos las cosas, y a cambiarlas cuando sea necesario. Si nadie hubiese actuado así seguiríamos escribiendo con cincel y piedra.