UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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sábado, 29 de noviembre de 2014

CHEF ORGANIZADOR

Estaba esta mañana aprovechando cosas que había en la nevera y se me ha ocurrido hacer unas fajitas, me siento orgulloso de como me desenvuelvo en los fogones, no se me da mal del todo, jajjajaja. La cuestión es que reflexionando me he percatado que el mejor chef casero no es aquel que es capaz de hacer platos muy suculentos, sino el que es capaz de hacerlos con los ingredientes que hay en la nevera, inventando y aprovechando al máximo las posibilidades disponibles consiguiendo que nada vaya a la basura.
Esto mismo podríamos aplicarlo a la escuela, muchas veces tenemos la nevera llena de cosas o mejor no hace falta que esté llena, tenemos ingredientes que no solemos utilizar. Si nuestra organización nos lleva a un menú tipo, inflexible e invariable, el ya famoso "siempre se ha hecho así", es posible que tengamos muchos recursos disponibles que por nuestra incapacidad de sacarles el máximo rendimiento desechemos, o no les saquemos todo su jugo. Las posibilidades en la cocina y en la escuela son infinitas, siempre que seamos capaces de ver más allá de lo de siempre.Igual que en la cocina podemos fijarnos en las tradiciones culinarias de otros lugares del mundo y cocinar burritos, fajitas, cus-cus o musaka; en la escuela podemos fijarnos en las experiencias que se realizan en otros centros, y si no copiarlas, puesto que cada colegio tiene unas características distintas, si adaptarlas a las necesidades que nos surgen a nosotros, como hacemos adaptando las especias de los platos a los gustos de nuestra casa.

Pero cuando queremos obtener nuevas formas de cocinar recurrimos a los expertos, para que nos inspiren y miramos recetas en internet, vemos el canal cocina, vamos a un curso de cocina, o bien dejamos que sea Arguiñano quien venga a nuestra casa, y desde la tele nos vaya dando sus consejos.
¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestra organización escolar?. ¿Por qué no se crea la figura de un consejero que pueda ayudarnos a maximizar el rendimiento de nuestros recursos?.
Cuatro ojos ven más que dos, por eso no es lo mismo acudir a charlas, simposiums, o leer publicaciones, a que sea alguien el que venga, observe nuestra realidad, vea nuestra organización y pueda proponernos proyectos, ideas y nuevas soluciones de cara al futuro. Puede pensarse que para eso ya está la función inspectora, pero yo no lo veo así, el servicio de inspección ya tiene bastante con atender a nuestras dudas sobre la implantación de la nueva ley, por poner un ejemplo.
Esta figura debería proponerse desde la Administración, debería pasarse por los colegios, y solamente hacer propuestas, pero propuestas sólidas no solo realizar hipótesis, sino también desarrollarlas y ofrecérnoslas listas para poder implantarse. Debería tener un perfil de experiencia organizitiva colegios y no solo en uno, sino en  varios tipos de colegios. Debería ser imaginativa y flexible para que pudiese adaptarse a cada una de las diferentes estructuras y coyunturas que asesorase. Debería ser motivador para que ilusionase a los claustros y a los equipos directivos a intentar buscar mejores soluciones o al menos a probar cosas distintas o como poco a plantearse esa posibilidad. Debería ser un  desarrollador de inteligencias múltiples, pero no en los alumnos/as sino en los docentes y sobre todo en los equipos directivos. Parece complicado encontrar gente de este perfil, pero no lo es, hay un montón de buenos profesionales que realizan en sus centros estas labores solo hay que encontrarlos y darles esta misión, no valen teóricos eso sí, tienen que ser gente que esté en contacto con la realidad.
Con esta figura la administración además ahorraría dinero, puesto que seríamos capaces de sacar mucho más rendimiento a los recursos materiales y personales de los Centros que muchas veces se poseen pero no se utilizan por las gafas oscuras que nos ponemos al dejarnos arrastrar por la costumbre.
Sería aplicar técnicas modernas a una escuela que hay que sacar ya de una vez del siglo XIX para traerla al XXI, sería hacer mejores menús sin gastar más, solamente aprovechando mucho mejor todo lo que hay en la nevera.Son tiempos de vacas flacas pero seguro que con ayuda somo capaces de sacar mucho más partido a los ingredientes que tenemos a nuestro alcance.